Jueves 06 de agosto de 2020
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INTERNACIONAL | 2.20.2020

Uno de los países “modelo” en el tratamiento de la pandemia se quedó sin ministro de Salud

A pesar de haber mantenido a raya la proliferación del coronavirus en Nueva Zelanda, una serie de escándalos mediáticos que involucraron a David Clark en violación de las normas sanitarias que su propio Ministerio había establecido propiciaron la renuncia del funcionario.

 

Nueva Zelanda, uno de los países que mejor controló la pandemia en su territorio nacional a fuerza de una cuarentena estricta, y que había sido mencionado como uno de los ejemplos a seguir en materia de medidas para la prevención del impacto del COVID-19, se quedó en las últimas horas sin ministro al frente de la cartera de Salud.

Es que a pesar de haber cumplido satisfactoriamente sus labores como funcionario, David Clark protagonizó reiteradas faltas a las normas extraordinarias de aislamiento social dispuestas por el organismo que encabezaba.

Durante los meses de pandemia, el ahora ex ministro fue descubierto andando en bicicleta en una ocasión, y viajando en automóvil con su familia con dirección a una playa en otra más reciente, tornándose centro de atención de los medios de comunicación y la opinión pública.

Las presiones de la ciudadanía y la crítica mediática desencadenaron la renuncia de Clark al gabinete de la primera ministra, Jacinda Ardern, que ya había rechazado otro intento de dimitir debido a las repercusiones sociales de su actitud irresponsable.

Durante el mes de abril, el segundo de cuarentena estricta estipulado por el gobierno de la mandataria laborista, el ex funcionario fue descubierto paseando en su bicicleta. Es de público conocimiento en el país de Oceanía que es un adepto al deporte y habitual competidor en eventos atléticos.

La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern.

En ése momento, el protagonista del escándalo aseguró que había puesto su renuncia a disposición del Ejecutivo, reconociendo que “como ministro de salud es mi responsabilidad no sólo seguir las reglas, sino dar el ejemplo a los neozelandeses”. Además, señaló que había pedido disculpas a Ardern por su “falta de juicio”.

No obstante, el arrepentimiento fue para las cámaras, pues tiempo después fue frenado por un control policial viajando en automóvil hacia una zona costera con su familia. Tras el segundo traspié, el entonces ministro optó por tomar un perfil bajo y desaparecer de la escena.

Incluso le delegó al director general de Salud, Ashley Bloomfield, el acompañamiento a la primera ministra en las conferencias de prensa diarias donde se daba el parte de la situación del coronavirus.

Pero la gota que revalsó el vaso fue el retorno a la escena mediática. David Clark, cuya imagen se había deteriorado notablemente entre la ciudadanía neozelandesa, reapareció para criticar la labor de Bloomfield tras un rebrote de la enfermedad, que tuvo origen en un descuido de los controles fronterizos.

Desafortunadamente, el director general de Salud se volvió popular entre la sociedad durante el lapso en que los escándalos de su jefe lo empujaron a la no trascendencia. Las declaraciones contra su subordinado se hicieron virales y recibieron críticas masivas.

En este marco, el titular de la cartera sanitaria volvió a presentar su renuncia, en esta ocasión aceptada por parte de Jacinda Ardern. Al respecto, la mandataria expresó: “David llegó a la conclusión de que su presencia en el cargo está creando inútiles distracciones. Como él mismo me dijo, las necesidades del equipo tienen que estar sobre las individuales”.