Viernes 29 de mayo de 2020
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MEDIOS | 15.20.2020

El coronavirus es un castigo por el debate sobre el aborto, según Amalia Granata

Como en tiempos medievales, la legisladora santafecina vinculó al debate sobre la ley de interrupción voluntaria del embarazo con la pandemia de coronavirus. Algo así como un castigo divino.

Amalia Granata pasó a la fama por haber promocionado una breve y fugaz noche de sexo furtivo con un cantante extranjero, y luego se transformó en una especie de señora bien de la antigua entidad ultramontana "Tradición, Famiilia y Propiedad".

Este domingo, la legisladora santafecina y panelista de programas de televisión, superó a otra luminaria del pensamiento argentino, Gisella Barretto, al deslizar que el brote de coronavirus en nuestro país se trata de un castigo de Dios. Como si la pandemia fuera criolla como el dulce de leche. 

La burrada estalló en las redes sociales, que es el único lugar en el que Granata puede hacer estallar una reflexión.

Nadie de la Iglesia Católica la acompañó, pero algunas cuentas de esas que tienen como nombre se usuario/a "Tinny123456qjdhvqld" o "gianluca8563523648585yu" salieron a poner el pecho en su defensa, como suele ocurrir. 

Quizá @AmelieGranata cree que Dios escupe a toda la humanidad, una extraña forma de religiosidad: 

"Moisés, tratando jurídicamente la cuestión de los leprosos, pide que sean alejados y marginados por la comunidad, mientras dure su mal, y los declara: “Impuros”. Imaginen cuánto sufrimiento y cuánta vergüenza debía de sentir un leproso: físicamente, socialmente, psicológicamente y espiritualmente. No es sólo víctima de una enfermedad, sino que también se siente culpable, castigado por sus pecados. Es un muerto viviente, como "si su padre le hubiera escupido en la cara". 

(Papa Francisco, Homilía de S.S. Francisco, 15 de febrero de 2015).