Martes 26 de marzo de 2019
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INTERNACIONAL | 17.18.2018

Uruguay: Expulsan a Luis Almagro del Frente Amplio

Por unanimidad, los miembros del partido uruguayo decidieron quitar de sus filas al actual secretario general de la OEA por promover una intervención militar en Venezuela y atacar a Nicaragua, Bolivia y Cuba. Dirigentes del Frente Amplio lo calificaron como “un lobo con piel de cordero”.

En una votación unánime, el Frente Amplio (FA) expulsó de sus filas al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) y ex canciller del gobierno de Uruguay, Luis Almagro, por promover una intervención militar contra Venezuela.

En 2010, Almagro fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores (canciller) del gobierno de José “Pepe” Mujica y en 2015 se transformó en el secretario general de la OEA. En ese momento dio un giro de 180 grados respecto de la posición que había tenido y de las políticas del Frente Amplio. Desde entonces se dedicó a realizar una ferviente campaña contra el gobierno venezolano de Nicolás Maduro. En ese marco, impulsó innumerables sanciones contra el pueblo venezolano e intentó promover una intervención militar contra ese país.

En total alineamiento con los intereses de Estados Unidos en la región, el secretario general de la OEA, además de profundizar su ataque a Venezuela, comenzó a agredir a Cuba, Nicaragua y Bolivia, a los que tildó de “dictaduras”.

En declaraciones a la agencia de noticias EFE, el diputado uruguayo y vicepresidente del Frente Amplio, José Carlos Mahía remarcó que "una cosa es tener una posición política sobre la situación de Venezuela u otros países de América Latina, y una bien distinta es, desde un cargo que debe generar consensos en las Américas, militar activamente en contra de uno de los países y, además, con visiones absolutamente funcionales a las del propio Estados Unidos y en las que se tuvo hasta simpatía por una eventual invasión” y aseguró que Almagro “fue un lobo con piel de cordero”.

Ya en 2015, al ver el cambio de rumbo de Almagro, lo que fue considerado una evidente traición, el expresidente Mujica le había escrito una carta que a continuación reproducimos de manera íntegra:

De Mujica a Almagro:

Luis:

Sabes que siempre te apoyé y promoví. Sabes, que tácitamente respaldé tu candidatura para la OEA. Lamento que los hechos reiteradamente me demuestren que estaba equivocado. No puedo comprender tus silencios sobre Haití, Guatemala y Asunción, al mismo tiempo que publicás una carta en respuesta a Venezuela.

Entiendo que sin decírmelo, me dijiste “adiós”.

Cuando te pedí que no concurrieras a la frontera convulsionada de Venezuela y Colombia, no era capricho ni menos no querer ver la realidad. La preocupación mía no es como nos ven o entienden los medios de prensa o los políticos. No, la línea de preocupación es cómo incidir algo a favor de la gran mayoría de los venezolanos. Es la misma actitud asumida en el conflicto Estados Unidos-Cuba, o con la paz de Colombia. Lo central no es cómo nos ven sino ser útil o no a la mayoría de la gente corriente. Creo que en algún momento habrá que servir de puente para que Venezuela toda pueda manejar con solvencia su autodeterminación y no deberíamos divorciarnos de ese rumbo. Todos sabemos que Venezuela es reserva petrolera para los próximos 300 años. Allí radica su riqueza y su desgracia, porque Estados Unidos es adicto al petróleo y sus intereses presionan y cómo. También esto hizo posible la deformación sociológica de acostumbrarse a vivir de la renta petrolera y terminar importando hasta lo elemental, el grueso de la comida.

La revolución bolivariana no pudo escapar con voluntarismo de esa realidad aunque derramó recursos y reservas a favor de los eternos postergados. En mucho fueron años a favor de la equidad social. No se logró revertir la dependencia del petróleo y de las importaciones de alimentos, y con la caída de precios, padece hoy un cúmulo de tensiones que hasta enturbian la democracia.

Venezuela necesita paz interior, es decir convivencia en primer término, y deberíamos trabajar para ello. Necesita no reducir la idea de socialismo a estatización y precisa coyuntura de NEP para su economía y sus desequilibrios monetarios. Esto parece imprescindible para viabilizar reparto, estabilidad y democracia.

Venezuela nos necesita como albañiles y no como jueces, la presión exterior solo crea paranoia y esto no colabora hacia condiciones internas en esa sociedad.

Repito: la verdadera solidaridad es contribuir a que los venezolanos se puedan autodeterminar respetando sus diferencias pero esto implica clima que lo posibilite.

Es muy difícil hoy, pero toda otra alternativa puede tener fines trágicos para la democracia real.

Lamento el rumbo por el que enfilaste y lo sé irreversible, por eso ahora formalmente te digo adiós y me despido.

"Pepe”