La Plata-Industrias Culturales: “Queremos darle espacio a los artistas emergentes de la ciudad” - Política y Medios
28/05/2022 - Edición Nº5230

La Plata-Industrias Culturales: “Queremos darle espacio a los artistas emergentes de la ciudad”

Así lo manifestó Alejandro Castro Gamarra en diálogo con P&M. El integrante de la cooperativa cultural La Cofradía que administra Trémula en la ciudad de las diagonales, explicó el rol y la situación de los centros culturales artísticos alternativos. Este espacio, que mañana celebra su primer aniversario, intenta junto a otros centros poner en agenda la problemática por reconocerlos institucionalmente.

- Desde la cooperativa-espacio cultural trémula, ¿cómo ves el desarrollo de los centros culturales alternativos en la ciudad?

-Está en constante desarrollo y la realidad es que son cada vez más. Existen distintos pormenores que hacen a la capacidad, actividades y situaciones hasta novedosas como lo que podemos denominar “Casa de artistas”, que es una residencia donde por lo general viven dos o tres estudiantes que utilizan un determinado espacio para desarrollar actividades culturales. Hemos punteado alrededor de 250 espacios culturales en La Plata. Son alternativos porque no son financiados ciento por ciento por el Estado, y son emprendimientos privados de lo que vendría a ser el tercer sector: muchos asociados a cooperativas como nosotros, u organizaciones sin fines de lucro.

El tema es que resuelven una problemática compleja que tiene que ver con que la ciudad es un polo cultural muy importante; tiene la facultad más grande de arte de Latinoamérica e históricamente en los ´70 y ´80 ha sido vanguardia cultural, mencionamos simplemente a Los Redondos, Virus, et. En lo musical ni se discute y en el resto de las actividades también, quizá con menos visibilidad. En lo que respecta al circuito formal es muy pequeño y cumple con otra función.

-¿Cuál es esa función?

-Por ejemplo el MACLA (Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano) o el MUMART (Museo Municipal de Arte) que son del municipio, lo que hacen es traer propuestas a la ciudad que tienen que ver con que vos no tengas que irte a otros lugares para poder llegar a esa propuesta artística, como por ejemplo artistas de CABA o muestras ya armadas o artistas ya consagrados. Traen una muestra del MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires) y la articulan en los espacios tradicionales y en los circuitos formales. Eso deja muy poco margen a los artistas de La Plata y sobre todo a los emergentes. Tal vez los artistas consagrados de la ciudad tienen un lugar ahí, pero para los emergentes es muy difícil. Este circuito alternativo viene a resolver ese problema.

- ¿Así se armó la Unión de Centros Culturales local?

- Un poco sí. Se organizó en función de que la realidad del sector no está regulada. Existe una ordenanza que fue promulgada pero nunca fue reglamentada. La realidad es que hoy funcionamos con un decreto de 2005 que reconoce la situación de ese año y no el momento que vivimos diez años después. Además este reconocimiento nos deja en una situación de precariedad absoluta, solo figuramos en un registro ni siquiera tenemos habilitaciones. Este es el paso que tenemos que ajustar. En el último artículo de la ordenanza 10.463 dice que "a los efectos de su implementación para el período 2009, se tomará como base el decreto municipal 1492/05", como la ordenanza nunca fue reglamentada lo que quedó fue el decreto. Los distintos cambios de gestión municipal hicieron que la impronta de la gestión cultural vaya cambiando, algún secretario de cultura le dio más bola y otros no.

La realidad es que seguimos con la misma situación precaria que tiene que ver con que no nos reconocen como trabajadores. Para el Estado hoy nosotros somos buenos pibes que tenemos guita para invertir en emprendimientos culturales. En ningún caso nos reconocen como trabajadores con derecho a percibir un salario por llevar adelante una gestión cultural. Ni la ordenanza ni alguno de los proyectos nuevos reconocen a las cooperativas como sujeto para obtener el permiso de funcionamiento.

-¿Desde dónde vendría el impulso político para que se efectivicen las demandas?

-Cuando se trata de definir la cultura a través de una ley técnica regulatoria, entramos en problemas. Al no existir el rubro “Centro Cultural” para habilitarte tenemos que buscar un rubro en “Industria y comercio” y ese no es el rol que tenemos. El otro problema tiene que ver con la coyuntura: cuando la política actúa por reflejo en función de un calendario electoral; entonces todo se apura y ven el problema, porque el sujeto social existe, las clausuras existen. Todo esto vuelve a tomar impulso por la clausura del Centro Social Olga Vázquez. Cuando decimos “Centros Culturales alternativos” decimos “nosotros queremos estar en regla, queremos tener una habilitación municipal que nos reconozca como centro cultural, no como teatro independiente, ni como bar”.

Ahí empieza todo un devenir reconociéndonos como sujetos sociales. Si desde la política se saca una nueva ordenanza o modificación y no cuenta con el sujeto social que la defienda es letra muerta. Al darse cuenta que los distintos espacios culturales trabajan en coordinación como la UCECAA (Unión de Centros Culturales Alternativos y Artistas), la Ronda de Espacios Alternativos o la Red de Espacios Culturales, el municipio convoca a discutir.

-En el caso de qué se llevara adelante una nueva ordenanza o modificación, ¿qué se debería contemplar?

- Debe contemplar la figura de “Centro Cultural”. Tenemos una serie de reivindicaciones que tienen que ver con el reconocimiento a las cooperativas, ampliación de de la Comisión Permanente de Espacios Culturales, aumento de la subvención mensual, asesoramiento en los trámites legales y exclusión del código de nocturnidad. A esto le agregaría qué en el articulado de la ordenanza se detalle de forma taxativa cuáles son los requisitos de infraestructura necesarios para obtener esa habilitación. Tenemos que discutir requisitos de seguridad. Debería contemplar distintas situaciones como por ejemplo qué pasa con aquellos inmuebles donde funcionan los centros culturales y tienen contrato de locación residencial y no comercial. Hay que analizar todas estas nuevas situaciones. Es fundamental que se reconozca el rol social de estos espacios, porque la mayoría están administrados por cooperativas de trabajo, organizaciones sociales sin fines de lucro, o colectivos artísticos. Sostener estos emprendimientos es algo más complejo, sabemos que ninguno de estos espacios se sostiene a través del derecho de espectáculo, sino de un montón de usos accesorios como pueden ser ferias, librerías, sellos discográficos, buffet, etc.

Estos usos accesorios deben ser reconocidos como posibilidad de autogestionar estos espacios. Además queremos, en el caso de que exista una nueva ordenanza o modificación, se contemple el espíritu de la ordenanza d 10.765 de 2010 que regula la situación del teatro independiente, donde aparecen los requisitos necesarios de infraestructura.

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