El dólar se recalienta y roza los $1.510 mientras el Gobierno espera una inflación de junio por debajo del 2% - Política y Medios
14-07-2026 - Edición Nº6738

ECONOMÍA

El dólar se recalienta y roza los $1.510 mientras el Gobierno espera una inflación de junio por debajo del 2%

El minorista escaló en los últimos días y el BCRA moderó su ritmo de compras. El Ejecutivo ratifica el esquema de bandas. Las consultoras proyectan un IPC de junio de entre 1,8% y 1,9%, el menor en casi un año.

El dólar volvió a ser noticia en la Argentina. Ante la suba de los últimos días, el minorista cerró en torno de los 1.510 pesos, en un movimiento que reavivó las discusiones sobre la política cambiaria del Gobierno. La escalada de la divisa coincidió con una moderación en el ritmo de compras por parte del Banco Central, un dato que el mercado leyó con atención.

Desde el Gobierno salieron a llevar tranquilidad. Fuentes oficiales sostuvieron que no existe ningún cambio en la política vigente y ratificaron el funcionamiento del esquema de bandas de flotación. La señal buscó despejar las especulaciones sobre una eventual modificación del régimen cambiario en un momento en que la divisa mostró mayor volatilidad.

El esquema de bandas es una de las piezas centrales del programa económico de la administración libertaria. El mecanismo permite que el dólar flote dentro de un rango preestablecido, con intervención del Banco Central en los extremos. La defensa oficial del esquema busca transmitir la idea de que la suba de la divisa se mantiene dentro de los parámetros previstos y no representa un descontrol. La oposición económica, en cambio, observa con atención cada movimiento.

La suba del dólar reabre el debate sobre el atraso cambiario, uno de los puntos más discutidos del programa económico. Desde el kirchnerismo económico advierten que un tipo de cambio apreciado deteriora la competitividad de la producción nacional y funciona como una bomba de tiempo que tarde o temprano exige una corrección. Para esa corriente, la calma cambiaria de los últimos meses se sostiene sobre bases frágiles.

El Gobierno, por su parte, sostiene que el esquema de bandas y la disciplina fiscal son la garantía de estabilidad, y que la evolución del dólar responde a factores estacionales y de mercado que no ponen en riesgo el rumbo. La pulseada entre quienes ven en el atraso cambiario un problema de fondo y quienes lo consideran un costo transitorio del programa es uno de los ejes del debate económico argentino.

En el frente de la inflación, las noticias son más favorables para el oficialismo. Las consultoras del sector privado proyectan un Índice de Precios al Consumidor de junio de entre 1,8% y 1,9%, un registro que, de confirmarse, sería el menor en casi un año. La consultora C&T Asesores, por ejemplo, relevó un incremento del 1,9% en la región del Gran Buenos Aires, el menor desde agosto de 2025.

El dato oficial del INDEC se conocerá el 14 de julio, pero las estimaciones privadas ya anticipan una desaceleración que el Gobierno exhibirá como uno de los logros centrales de su gestión. La baja de la inflación es la bandera que la administración libertaria muestra con más orgullo, y un registro por debajo del 2% reforzaría el relato de que el programa funciona.

La desaceleración de los precios tiene, sin embargo, un contracara que la oposición no deja de señalar: el costo social del ajuste. Los sectores críticos del Gobierno advierten que la baja de la inflación se logró a fuerza de recesión, caída del consumo y pérdida de poder adquisitivo de los salarios. La discusión sobre a qué precio se estabilizan las variables es una de las más álgidas del debate económico.

El cruce entre la suba del dólar y la baja de la inflación configura un cuadro económico de señales mixtas. Por un lado, el Gobierno celebra la desaceleración de los precios y el riesgo país en mínimos; por el otro, la volatilidad cambiaria le recuerda que el equilibrio es delicado. La pregunta que sobrevuela el mercado es si la calma inflacionaria resiste a un dólar que empieza a moverse con mayor nerviosismo.

Analistas financieros señalan que la evolución del tipo de cambio será determinante para el comportamiento de los precios en los próximos meses. Un dólar que se acelera suele trasladarse a la inflación con cierto rezago, un riesgo que el Gobierno busca contener con su esquema de bandas. La sostenibilidad de la desaceleración depende, en buena medida, de que la divisa no se descontrole.

El contexto se completa con la presentación del programa financiero del ministro Luis Caputo, que busca despejar el horizonte de pagos de deuda hasta 2027. La estabilidad cambiaria y la baja de la inflación son piezas del mismo rompecabezas que el Gobierno intenta armar para atravesar el año electoral sin sobresaltos. El desafío es sostener las tres variables en simultáneo: dólar, precios y deuda, en un equilibrio que no admite errores.

Por ahora, el Gobierno exhibe una inflación en desaceleración mientras administra la suba del dólar dentro de su esquema de bandas. El dato del INDEC del 14 de julio será el próximo test de un programa que celebra la baja de precios pero que enfrenta el desafío permanente de la restricción externa. Entre la foto favorable de la inflación y el nerviosismo cambiario, la economía argentina sigue transitando su delicado equilibrio.

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