El hallazgo del cuerpo se produjo el lunes en la oficina comercial que el empresario compartía con sus socios en el centro porteño. Fuentes policiales confirmaron que los empleados de la firma llamaron a emergencias tras encontrarlo sin signos vitales sobre su escritorio. La justicia dispuso de inmediato el acordonamiento del lugar y el inicio de peritajes forenses urgentes para determinar las causas exactas del fallecimiento.
La noticia generó un inmediato impacto en los pasillos de Casa Rosada debido al vínculo societario directo con Martín Menem, actual presidente de la Cámara de Diputados. Colaboradores cercanos al legislador manifestaron su absoluta sorpresa y consternación ante los hechos de público conocimiento. El entorno del funcionario aclaró de forma preliminar que la actividad comercial de la firma es completamente ajena a la función pública que ejerce Menem.
El fiscal a cargo de la causa ordenó el secreto de sumario de manera preventiva para preservar la escena y recolectar las cámaras de seguridad perimetrales. Efectivos de la Policía Federal y peritos de la morgue judicial trabajaron durante varias horas en el levantamiento de rastros y documentación tecnológica. Las primeras hipótesis policiales no descartan ninguna línea de investigación, desde un paro cardiorrespiratorio hasta una muerte violenta.
Varios referentes del arco político expresaron su preocupación y exigieron celeridad y total transparencia en el esclarecimiento de este confuso episodio. El bloque oficialista se mantuvo bajo un estricto hermetismo institucional, limitándose a emitir mensajes privados de condolencias a los familiares de la víctima. Por su parte, la oposición parlamentaria sigue con atención el caso debido a las ramificaciones financieras que la empresa posee en el mercado local.
En las próximas horas se esperan los resultados preliminares de la autopsia autopsia, clave para guiar el expediente judicial que mantiene en vilo al poder político. Los investigadores analizan detalladamente las últimas comunicaciones telefónicas de la víctima y los registros de ingresos económicos detectados en sus cuentas corporativas. La incertidumbre crece mientras la Justicia busca esclarecer si existían amenazas previas o presiones financieras recientes.