El escándalo que envuelve al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, iniciado con el vuelo presidencial a Nueva York donde incluyó a su esposa y continuado con el viaje en avión privado a Punta del Este y propiedades sin declarar continúa resonando en los pasillos de la política nacional, y se anotan dirigentes de todos los espacios para cuestionar al funcionario.
Este lunes, María Eugenia Vidal salió al cruce de Adorni recordando un viejo post en X, donde el coordinador de ministros afirmaba que, por ser funcionaria, la gobernadora debía dar explicaciones de su vida privada.
“Bien Vidal dando explicaciones sobre su separación. Es lo que debe hacer. Su vida privada por desgracias es pública en su caso”, publicaba el 14 de marzo de 2016 Adorni, cuando era apenas un líder de opinión en un grupo marginal de los confines de la digitalidad.
https://t.co/qeKRtAwaiT pic.twitter.com/28gRhUhWnW
— María Eugenia Vidal (@mariuvidal) March 25, 2026
Haciendo gala de una especial pericia para la comunicación digital, la dirigente del PRO no se gastó en escribir ni una palabra, sino que respondió citando el post con un meme que rápidamente circuló en redes y dejó en evidencia las contradicciones entre el discurso que llevó a los libertarios al poder y las conductas que ostentan desde que lo ejercen.
La carga significante y la popularidad del meme empleado por la ex gobernadora engancharon rápidamente al público, que lo viralizó en pocas horas superando el millon de visualizaciones.
Detrás del cruce también aparecen lecturas políticas más profundas. En el entorno de Vidal vinculan el episodio con las diferencias de estilo entre el PRO y el oficialismo, especialmente en lo que respecta a las “formas” del ejercicio del poder.
En una reciente conversación pública, la dirigente marcó distancia de los tonos confrontativos que caracterizan a algunos referentes libertarios y sostuvo que “para ser firme no hace falta gritar ni descalificar”. La frase fue leída como una respuesta indirecta al desempeño de Adorni en su última conferencia de prensa, cuestionada por sectores políticos y periodísticos.
Además, Vidal volvió a poner en el centro el concepto de “institucionalidad” como condición para generar confianza económica. Según su mirada, no alcanza con un programa económico sólido si no se construye credibilidad en torno al funcionamiento del Estado.
El episodio también tuvo repercusiones en otros espacios. El titular de la UCR, Leonel Chiarella, cuestionó el desempeño del funcionario y fue directo: “La honestidad no se pregona, se demuestra”. También calificó su exposición pública como “nerviosa y agresiva”, y advirtió sobre conductas que consideró poco transparentes.
Desde la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro fue más allá. Expresó su respaldo a los periodistas que protagonizaron el cruce con Adorni y aseguró que el funcionario “no está a la altura ética de su cargo”. Entre los puntos señalados mencionó la falta de explicaciones sobre el viaje, el uso de vuelos privados y otros aspectos patrimoniales.
Mientras tanto, en el oficialismo buscan bajar el tono del conflicto. En el entorno del gobierno porteño, alineado con Jorge Macri, optaron por el silencio, en un intento por no escalar una disputa que podría tener impacto electoral en la Ciudad.
El trasfondo es claro: más allá del episodio puntual, el caso reabre tensiones entre fuerzas que, en algunos escenarios, compiten por el mismo electorado. Con la mirada puesta en 2027, el debate sobre liderazgo, estilos y reglas de juego empieza a tomar forma, incluso antes de que se definan las candidaturas.