La situación judicial de Marcelo Grandío, conductor y amigo cercano de Manuel Adorni, ha dado un giro inesperado en los pasillos de Comodoro Py. Lo que inicialmente se perfilaba como una declaración testimonial clave, bajo juramento de decir verdad, ha quedado en suspenso. El motivo es técnico pero contundente: los investigadores consideran que Grandío podría dejar de ser un testigo para convertirse en un imputado dentro de la causa que investiga el viaje del Jefe de Gabinete a Uruguay.
El eje del conflicto radica en las marchas y contramarchas que el propio Grandío exhibió en diversas entrevistas de radio y TV. Ante la pregunta de quién pagó el avión privado de la compañía Alpha Centaury que trasladó a Adorni, su familia y al propio Grandío el pasado 12 de febrero, el empresario ofreció un abanico de respuestas incompatibles entre sí: desde asegurar que Adorni "pagó todo", pasando por la polémica frase de que se hizo "con plata del Estado", hasta finalmente sostener que cada uno costeó su pasaje.
La Justicia intenta trazar la ruta del dinero de un viaje que, según los denunciantes, habría costado cerca de 10 mil dólares, una cifra que para la acusación excedería la capacidad económica declarada del funcionario.
La trazabilidad de los pagos es el punto más crítico para el entorno del Jefe de Gabinete:
El tramo de ida: Habría sido abonado por la firma IMHOUSE, vinculada a Grandío, por un monto de u$s 4.830.
El regreso: Los investigadores detectaron un paquete de 10 viajes por un valor de u$s 42.250, facturados por un broker llamado Agustín Issin Hansen, quien también está bajo la lupa judicial.
El fantasma de la dádiva
Mientras el fiscal Gerardo Pollicita espera la incorporación de los registros de vuelo y las facturas definitivas, el juez Ariel Lijo evalúa si la conducta de los involucrados encuadra en el delito de dádivas. Esta figura penal castiga al funcionario que acepta beneficios o regalos en virtud de su cargo.
Por su parte, Adorni intentó cerrar la polémica en su reciente conferencia de prensa en Casa Rosada. "La dádiva sería si yo no hubiese pagado el viaje", afirmó el funcionario, defendiendo la transparencia de su patrimonio construido previo a la gestión pública. Sin embargo, evitó dar precisiones técnicas sobre los comprobantes de pago para "no entorpecer el avance de la justicia".
Con la fiscal Alejandra Mángano impulsando otra investigación sobre la participación de la esposa de Adorni, Bettina Angeletti, en comitivas oficiales, y la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) actuando de oficio, el frente judicial del Jefe de Gabinete se diversifica. Por ahora, el silencio de Grandío en los tribunales es la señal más clara de que la investigación ha entrado en una etapa de definiciones profundas.