El deterioro de la actividad económica comienza a reflejarse con mayor intensidad en el entramado empresarial. A la par de la caída del consumo y las dificultades para sostener márgenes de rentabilidad, cada vez más compañías enfrentan cierres, quiebras o conflictos laborales que impactan directamente sobre miles de trabajadores.
Uno de los casos más recientes es el de Garbarino. El Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 7 decretó la quiebra de la histórica cadena de electrodomésticos y dispuso la liquidación total de la firma, luego de que la empresa no lograra reunir las mayorías necesarias para aprobar un acuerdo de pago con sus acreedores.
La compañía había ingresado en concurso preventivo en 2021 y desde entonces arrastraba una situación financiera cada vez más comprometida. La decisión fue firmada por el juez Fernando D’Alessandro.
Las dificultades también alcanzan al sector supermercadista. Desde La Anónima admitieron que el negocio atraviesa un momento delicado. El gerente general de la cadena, Nicolás Braun, reconoció que a las empresas del rubro les resulta cada vez más difícil sostener la rentabilidad en el país.
“Aunque mucha gente no lo debe creer, hoy como cadena de supermercados que trabaja en la formalidad es muy difícil. Cuando lo comprarás, en términos relativos, con cómo le va a los supermercados en Uruguay, Chile, Brasil y el mundo a nosotros nos va muy mal”, afirmó.
Braun incluso vinculó ese contexto con la retirada de grandes jugadores del mercado. Según planteó, compañías como Walmart y Carrefour redujeron o modificaron su presencia en el país ante las dificultades del negocio.
La industria también muestra señales de deterioro. En la planta que Cervecería Quilmes posee en Zárate se concretó un fuerte recorte de personal. La empresa despidió a parte de los trabajadores y la planta pasará a operar con apenas 80 empleados, lo que representa una reducción cercana al 43% del plantel original.
Esa unidad productiva había sido inaugurada hace seis años con una inversión superior a los 5.000 millones de pesos. Desde la compañía explican que el ajuste responde al descenso del consumo y al impacto que generó la apertura de importaciones en el mercado, una situación que se venía acumulando desde el año pasado.
Otro golpe importante se registró en el sector alimenticio. La Justicia declaró la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), la empresa que elaboraba yogures y postres para SanCor. El cierre dejó alrededor de 400 trabajadores sin empleo entre sus plantas de Lincoln, en la provincia de Buenos Aires, y Monte Cristo, en Córdoba.
El colapso se produjo después del fracaso del concurso preventivo iniciado a comienzos de 2024. La compañía acumulaba deudas con proveedores, transportistas y empleados, además de registrar atrasos en el pago de salarios. Desde la firma atribuyeron el desenlace al escenario económico, marcado por la inflación, la caída del consumo y el aumento del costo de la leche cruda.
En paralelo, distintas compañías atraviesan conflictos laborales por atrasos salariales o reducción de actividad. Es el caso de la avícola Granja Tres Arroyos, donde los trabajadores denunciaron deudas en el pago de sueldos, aguinaldos, horas extras y vacaciones. Esa situación derivó en medidas de fuerza y tensiones operativas dentro de la planta.
En el sector textil también se registraron recortes. El Grupo Dass, con sede en la ciudad misionera de Eldorado, desvinculó a más de 40 trabajadores a comienzos de 2026. La empresa argumentó que la decisión respondió a una menor demanda y a la caída del nivel de producción. Actualmente, la planta funciona con dotación reducida y su continuidad operativa solo estaría garantizada hasta junio de este año.
La siderurgia tampoco quedó al margen de la crisis. La empresa Acindar registró reiteradas suspensiones de personal durante los últimos dos años. Solo en 2024 se contabilizaron tres paradas productivas que afectaron a miles de trabajadores, mientras que en 2025 las suspensiones se multiplicaron a lo largo de todo el calendario, llegando incluso a alcanzar a casi la totalidad de la plantilla hacia fin de año.
En Tierra del Fuego, la fabricante de aires acondicionados Aires del Sur (ADS), que producía para la marca Fedders, se declaró en quiebra. Los 140 operarios de la planta, que no perciben salarios desde diciembre, decidieron ocupar las instalaciones en reclamo por la deuda salarial.
Los trabajadores cuentan con el respaldo de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), mientras que los supervisores -también afectados por la falta de pago- mantienen su actividad desde la regional local de ASIMRA.
El impacto también llegó al sector frigorífico. El frigorífico San Roque, ubicado en la localidad bonaerense de Morón, cerró definitivamente su planta de producción, una decisión que provocó el despido de 140 empleados. La empresa explicó que la medida responde a cambios en las condiciones económicas del país, la caída del consumo interno y la apertura de importaciones de carne.
En el área comercial, la empresa Beer Market bajó las persianas de manera definitiva y dejó sin empleo a más de 90 trabajadores. La firma busca acordar compensaciones económicas con los empleados en lugar de afrontar el pago de indemnizaciones completas.
El caso más reciente -y probablemente el más resonante- es el de Fate, una de las principales fabricantes de neumáticos del país. La compañía anunció el cierre inmediato de su planta más grande y el despido de 920 trabajadores. El establecimiento tenía capacidad para producir más de cinco millones de neumáticos al año.
La decisión se tomó en medio de una crisis que afecta a toda la industria del neumático, golpeada por la apertura comercial y el aumento de las importaciones. Aunque el Gobierno dictó la conciliación obligatoria, el conflicto entre la empresa y el sindicato del sector, el SUTNA, todavía no logró encauzarse hacia un acuerdo.
En conjunto, estos episodios reflejan un escenario cada vez más delicado para el tejido productivo. Entre cierres, quiebras y conflictos laborales, el mapa empresarial empieza a mostrar señales de una crisis que se expande y que, por ahora, no parece encontrar un punto de alivio.