Hay números que, más que una edad, representan una victoria. A sus 95 años, Estela de Carlotto sigue conservando esa fuerza intacta con la que convoca, arenga y sacude conciencias. Esta vez el escenario fue el Teatro Argentino de La Plata, donde recibió un reconocimiento en el marco del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, un encuentro que terminó convirtiéndose en una hoja de ruta de cara al próximo 24 de marzo.
“Dios quiere que nosotros, los argentinos de bien, estemos juntos”, soltó Estela frente a un auditorio colmado, lanzando un puente incluso hacia quienes hoy caminan por la vereda de enfrente: “Algún día la hilera va a ser una sola”.
Para la presidenta de Abuelas, la clave para procesar el presente no está en el aislamiento, sino en la identidad colectiva. “La desesperanza se combate amando a la Patria, porque es la que nos convoca”, reflexionó luego en diálogo con la prensa, comparando la militancia cotidiana con la persistencia de los mosquitos: cada uno en su lugar, cuidando primero a la familia y después al suelo que habitamos.
Abordar el problema la violencia de género requiere acciones coordinadas y transversales a toda la gestión, algo que en la Provincia de Buenos Aires es una verdadera política de Estado.
— Axel Kicillof (@Kicillofok) March 5, 2026
Tenemos el orgullo de ser la única provincia en contar con un Ministerio de la Mujer que… pic.twitter.com/whjqJ1D5BB
El acto, organizado por el Ministerio de Mujeres y Diversidad junto a la Suprema Corte bonaerense, también puso el foco en los desafíos de la comunicación actual. Emilce Moler, sobreviviente de la Noche de los Lápices y también homenajeada, aportó una mirada punzante sobre el bache generacional que atraviesa el relato democrático.
“Tenemos que reinventar las palabras y los sentidos”, señaló Moler, advirtiendo sobre una "ruptura" en los legados históricos entre los más jóvenes. Para ella, el camino no es repetir las fórmulas de 1983, sino adaptarse a las nuevas digitalizaciones y aprender a escuchar a los pibes de hoy para construir ciudadanía real. “Nuestra herramienta, que sabemos que da resultado, es hablar”, sentenció.
Una señal desde la Provincia
El cierre estuvo a cargo del gobernador Axel Kicillof, quien aprovechó el marco para marcar una diferencia rotunda con la gestión nacional. En un contexto de ajuste y desfinanciamiento de políticas de género, el mandatario reivindicó la permanencia del Ministerio de Mujeres en Buenos Aires como una política de Estado coordinada.
Kicillof no ahorró críticas al discurso oficial vigente: “Convivimos con un gobierno nacional que niega la desigualdad y la violencia de género. Negarlo y desfinanciarlo es criminal”. Asimismo, advirtió que este negacionismo no es aislado, sino que se extiende hacia la historia misma, justo cuando el país se prepara para recordar los 50 años del inicio de la etapa más oscura de la Argentina.
Entre la memoria de lo que fue y la incertidumbre de lo que vendrá, el mensaje final de Estela de Carlotto quedó flotando en el aire del teatro como un mandato: “A alumbrar el futuro con confianza y felicidad”.