Importaciones en alza y caída de la producción: el modelo comercial de Milei hace agua - Política y Medios
05-03-2026 - Edición Nº6607

ECONOMÍA DORMIDA

Importaciones en alza y caída de la producción: el modelo comercial de Milei hace agua

10:18 |Mientras el presidente defiende la apertura irrestricta como motor de empleo y eficiencia, los propios datos oficiales muestran otra dinámica: el salto de las importaciones está dominado por bienes finales que compiten con la producción local y profundizan la caída industrial.

Durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, el presidente Javier Milei volvió a defender su estrategia de apertura comercial. La lógica, según explicó, es sencilla: permitir el ingreso de bienes importados abarata precios y libera ingresos que luego se redistribuyen en otros sectores de la economía.

“Ahora el consumidor ahorra dinero al comprar el bien importado y ese dinero lo utilizará para comprar otros bienes, generando así puestos de trabajo en otro sector de la economía”, sostuvo el mandatario al ratificar que su administración buscará profundizar la desregulación del comercio exterior.

Sin embargo, los propios indicadores oficiales sugieren una dinámica distinta. El aumento de las importaciones no aparece asociado a una mejora en la capacidad productiva del país ni a un salto en la inversión. Por el contrario, la expansión está impulsada principalmente por bienes finales que compiten de forma directa con productos fabricados en el país.

Los datos de actividad comercial muestran que, durante 2025, la participación de bienes finales dentro de la canasta importadora rozó el 25%. Se trata de un nivel incluso superior al promedio registrado durante la convertibilidad -23,2% entre 1992 y 2001- y ocho puntos por encima del promedio observado entre 2020 y 2023.

En paralelo, la importación de bienes intermedios -insumos productivos y piezas utilizadas por la industria- cayó 17%. Es decir, ingresan más productos terminados para vender en el mercado interno, pero menos insumos destinados a la producción local.

Ese cambio de composición empieza a reflejarse en los indicadores sectoriales. La actividad industrial cerró 2025 casi 11% por debajo de los niveles de mediados de 2023. El comercio, en cambio, retrocedió menos: cerca de 5%. La explicación está en la mayor presencia de bienes importados en las góndolas.

El fenómeno aparece con claridad al observar la evolución reciente de ambos sectores. Entre julio de 2024 y diciembre de 2025 el comercio logró recuperar cerca de 2%, mientras que la producción manufacturera profundizó su caída y retrocedió alrededor de 2% adicional.

Un informe elaborado por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia sintetizó el proceso con una frase directa: “El comercio moderó su caída inicial vendiendo más productos importados en el mercado local, en tanto que los industriales cedieron terreno”.

El salto importador también fue significativo en términos agregados. Durante 2025 las compras externas crecieron 24,6%, un ritmo que quintuplicó la expansión de la economía medida por el INDEC a través del Estimador Mensual de Actividad Económica, que registró un avance de 4,4%.

Históricamente la relación entre actividad e importaciones era cercana a tres a uno: por cada punto que aumentaba el producto, las compras externas crecían el triple. El último año, en cambio, esa elasticidad casi se duplicó.

La clave del fenómeno no está únicamente en el volumen de importaciones, sino en su composición. Los bienes finales -incluyendo productos de consumo y autos livianos terminados- lideraron el incremento con una suba del 55% en 2025, incluso por encima de los niveles observados entre 2012 y 2015 en dólares constantes.

Los bienes de capital, que en teoría deberían fortalecer la capacidad productiva, crecieron 20% pero permanecieron 9% por debajo de los registros de aquel período. Los bienes intermedios, fundamentales para el funcionamiento de la industria, cayeron 14,5%.

“La expansión de las importaciones se está dirigiendo más a la comercialización de bienes finales sin agregado de valor que al aumento de la productividad de nuestra economía”, concluyó el informe.

En ese contexto, el debate sobre la apertura comercial adquiere un matiz distinto. Según el argumento oficial, una mayor integración al comercio global debería traducirse en mayor eficiencia y crecimiento. Sin embargo, la evidencia reciente sugiere que el proceso actual se desarrolla bajo condiciones macroeconómicas -apreciación cambiaria, tarifas en alza y flexibilización de controles comerciales- que favorecen el ingreso de bienes terminados.

El resultado es una creciente divergencia entre comercio e industria. Mientras el primero logra sostener su nivel de actividad gracias a la venta de productos importados, la producción manufacturera pierde participación en el mercado interno.

Economistas del Banco Provincia advierten que este fenómeno no responde a un proceso de modernización productiva -como ocurriría si crecieran las importaciones de maquinaria o tecnología- sino a un reemplazo directo de bienes producidos localmente por mercancías extranjeras.

“Países como Argentina y Brasil, con tradición industrial y mercados internos entre medianos y grandes, no deben tener la misma apertura comercial que países chicos, con acotada producción manufacturera”, señalaron desde la Gerencia de Estudios Económicos.

También advirtieron que incluso la teoría clásica del libre comercio reconoce límites a una apertura irrestricta, sobre todo en un escenario global donde muchas economías desarrolladas vuelven a reforzar sus propias barreras.

En definitiva, el debate no gira únicamente en torno a cuántas importaciones ingresan al país, sino a qué tipo de bienes lo hacen y en qué contexto macroeconómico. Los números recientes muestran que, cuando el proceso se apoya principalmente en bienes finales y en un tipo de cambio apreciado, el resultado tiende a ser menos productividad y más sustitución de producción nacional.

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