La confirmación del desembarco de Juan Bautista Mahiques en el Ministerio de Justicia generó un inmediato movimiento en los pasillos de Comodoro Py 2002, sede de los tribunales federales donde se tramitan las causas más sensibles de la política argentina.
La salida de Mariano Cúneo Libarona no pasó inadvertida: entre jueces y funcionarios judiciales aparecieron reacciones que van desde el entusiasmo abierto hasta la prudencia más marcada.
En varios despachos interpretan el cambio como el inicio de una etapa distinta en la relación entre el Gobierno y el Poder Judicial. La lectura que circula en tribunales es que Cúneo Libarona mantuvo una actitud dialoguista, pero con escaso margen de maniobra frente a los temas que preocupan al sistema judicial.
Ese rol de interlocución, aseguran fuentes del fuero federal, estuvo en gran medida en manos del secretario de Justicia, Sebastián Amerio, quien llevó adelante buena parte de los contactos institucionales con la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Con la llegada de Mahiques, varios magistrados creen que ese vínculo podría ganar peso político y traducirse en resultados más concretos.
Un camarista consultado definió la designación como “positiva” para mejorar el diálogo entre ambos poderes. Entre las expectativas aparece, por ejemplo, la posibilidad de agilizar los concursos para cubrir vacantes judiciales, un problema estructural que afecta desde hace años a los tribunales federales y a buena parte del sistema judicial.
En otra vocalía de Cámara el clima fue todavía más explícito. Ante la consulta, la respuesta fue breve y contundente: “Gran designación”. Allí destacan que el nuevo ministro es una figura conocida dentro del ámbito judicial y con experiencia en los engranajes internos del sistema. La apuesta es que continúe la línea que trazó Cúneo Libarona, pero con mayor capacidad para traducir gestiones en decisiones concretas.
En esos mismos despachos subrayan que Mahiques llega con un perfil de interlocutor más robusto. Lo ven con más iniciativa política que su antecesor e incluso mejor posicionado que Amerio, aunque reconocen la habilidad de este último para moverse dentro de la gestión.
La red de vínculos que rodea al nuevo ministro también explica parte de esa expectativa. Mahiques mantiene relaciones aceitados con numerosos despachos de Comodoro Py, empezando por su padre, Carlos Alberto Mahiques, integrante de la Cámara Federal de Casación Penal.
El magistrado fue recientemente respaldado por el gobierno para continuar en el cargo más allá de los 75 años que establece la Constitución como límite.
En ese entramado también aparece el vínculo con el empresario Daniel Angelici, una figura con peso propio en el cruce entre política, justicia y fútbol. Durante el gobierno de Mauricio Macri, Mahiques ocupó distintos cargos relevantes dentro del área judicial, y más tarde fue designado jefe de los fiscales de la Ciudad por el entonces jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
No todos los despachos, sin embargo, comparten el mismo entusiasmo. Algunos prefirieron no opinar, mientras que otras fuentes plantearon dudas sobre la estabilidad política del nuevo ministro. Según esa mirada, su continuidad dependerá más del desempeño económico del gobierno que de los cuestionamientos políticos que puedan surgir desde la oposición.
En ese sentido, relativizan el impacto de algunas polémicas que lo rodean. Entre ellas, la denuncia presentada por la ex camarista Ana María Figueroa por presuntas presiones, o su participación en el viaje de 2022 a Lago Escondido junto a jueces, funcionarios y empresarios del Grupo Clarín a la estancia del magnate británico Joe Lewis.
Tampoco creen que esas controversias tengan influencia directa en expedientes sensibles que preocupan a la Casa Rosada, como los casos conocidos como $Libra o Andis. En cambio, el foco de las tensiones podría aparecer en otros frentes internos.
Uno de ellos es la relación con el abogado Santiago Viola, un dirigente cercano a Karina Milei, que según distintas versiones podría quedarse con la Secretaría de Justicia que hasta ahora ocupaba Amerio.
Otro eje de fricción potencial aparece en el mundo del fútbol. El apellido Mahiques también se vincula con la Asociación del Fútbol Argentino, institución que mantiene una relación tirante con sectores del gobierno y con grupos mediáticos como Grupo Clarín y La Nación.
El ahora ministro había sido designado vicerrector de la Universidad de la AFA, aunque finalmente desistió del cargo. Su padre, por su parte, quedó recientemente en el centro de una polémica mediática vinculada a un supuesto festejo de cumpleaños en una quinta de Pilar que se atribuye al tesorero de la entidad, Pablo Toviggino.
Tras esas publicaciones, Carlos Mahiques renunció a la subrogancia que ejercía en la Sala I de Casación, tribunal que tiene pendiente pronunciarse en la causa vinculada a esa propiedad.
En ese tablero cruzado de política, justicia, fútbol y medios, varios observadores sostienen que el nuevo ministro aterriza en el medio de una disputa de poder que atraviesa al propio oficialismo y a actores externos con fuerte influencia. Su desempeño, bajo esa mirada, dependerá menos de su trayectoria judicial que de su capacidad para navegar esas tensiones sin quedar atrapado en ellas.