El temblor del real sacudió al peso: dólar arriba de $1.400 y el Citi alerta por riesgo de devaluación - Política y Medios
04-03-2026 - Edición Nº6606

VOLATILIDAD CAMBIARIA

El temblor del real sacudió al peso: dólar arriba de $1.400 y el Citi alerta por riesgo de devaluación

14:26 |Brasil movió su tipo de cambio y el mercado argentino acusó el impacto. El dólar saltó con fuerza, las reservas volvieron a caer y el Banco Central intervino en futuros para contener expectativas. Un informe del Citi ubicó al país entre los más expuestos a una depreciación.

La devaluación del real brasileño actuó como detonante. Bastó un ajuste del 2% en la moneda de Brasil para que el mercado local entrara en tensión y el dólar volviera a superar el umbral de los $1.400, en el avance más marcado desde comienzos de febrero. En un escenario global atravesado por la guerra en Medio Oriente y la volatilidad en activos emergentes, la fragilidad argentina quedó otra vez bajo la lupa.

Desde su casa matriz, el Citi advirtió que la Argentina integra el grupo más vulnerable frente a un giro abrupto en los flujos financieros. “Países con bajas reservas de divisas, como la Argentina, Sri Lanka, Pakistán y Turquía, enfrentan mayores riesgos de salidas repentinas de capital y depreciación de sus monedas”, señaló la entidad en un informe que circuló en la plaza local.

El dólar oficial cerró en $1.435; el tarjeta escaló a $1.865,50; el blue terminó en $1.425; el MEP quedó en $1.438 y el contado con liquidación en $1.481. La reacción del Banco Central fue modesta en el mercado de cambios: apenas pudo adquirir USD 17 millones, muy por debajo del promedio diario que venía mostrando desde enero. Más preocupante resultó la caída de las reservas brutas, que retrocedieron USD 378 millones en una sola jornada.

Pero además del peso y el real, el sacudón también afectó al peso chileno, que cayó 3,5%, en un ajuste generalizado de monedas emergentes.

La diferencia estuvo en la respuesta. Mientras otros países absorbieron parte del movimiento, el equipo económico que conduce Luis Caputo optó por intervenir para frenar el tipo de cambio, en vez de convalidar una corrección que alivie el atraso cambiario. El mercado, sin embargo, dejó señales de desconfianza sobre la consistencia del esquema.

La operatoria en futuros fue elocuente. En el Rofex se negociaron cerca de USD 750 millones en la posición marzo. A eso se sumó un volumen cercano a USD 300 millones en el bono dólar linked D30A6, instrumento utilizado para cubrirse ante un eventual salto cambiario. Cuando el Central vende contratos de dólar futuro intenta anclar expectativas y marcar un techo implícito. Es una herramienta directa sobre la curva de precios.

El economista Sergio Chouza lo resumió con ironía: “Vendieron rofex y la D30A6 como si no hubiera mañana”. La frase circuló entre operadores como síntesis de una intervención intensa en un día de nerviosismo.

Desde el Palacio de Hacienda insistieron con la idea de blindaje. Caputo sostuvo que la economía argentina está protegida frente a shocks externos y que el mejor escudo es una macroeconomía ordenada. También reivindicó el alineamiento geopolítico con Estados Unidos e Israel como un factor de fortaleza.

“El mejor escudo frente a un shock externo es tener la macroeconomía lo más ordenada posible, esa es la mejor manera de defenderse y eso es lo que estamos haciendo. También, estar del lado correcto a nivel mundial, afortunadamente el presidente ha determinado desde el día uno que es un aliado estratégico de Estados Unidos e Israel”, afirmó el ministro.

La secuencia de los hechos, no obstante, expone tensiones. Si el andamiaje fuera tan sólido como se proclama, difícilmente sería necesaria una intervención de semejante magnitud para calmar expectativas. El discurso oficial habla de consistencia; la operatoria diaria revela la necesidad de administrar urgencias.

Con reservas netas en terreno negativo, alta exposición a deuda en pesos indexada y un calendario exigente de vencimientos en moneda dura, la economía argentina muestra una sensibilidad extrema ante cualquier perturbación externa. El movimiento del real funcionó como prueba de estrés: un ajuste moderado en Brasil bastó para que el peso volviera a quedar en el centro del temblor.

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