La fractura en la cúpula del oficialismo sumó un nuevo episodio. La vicepresidenta Victoria Villarruel salió al cruce de las críticas del diputado Luis Petri y dejó una frase que sintetiza el clima interno: “Quieren mi renuncia, pero no se les va a dar”.
El enfrentamiento se activó luego de que Petri la acusara públicamente de “apostar al fracaso del Gobierno” y de actuar como una pieza “funcional a la oposición”. En declaraciones televisivas, el legislador recordó la alusión del presidente Javier Milei durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, cuando habló de “propios que soñaban con el sillón de Rivadavia”.
“No me sorprende que esté fuera de lugar mientras el Presidente está haciendo la sesión inaugural de las sesiones ordinarias porque ha estado fuera de lugar durante dos años”, lanzó Petri en una entrevista con TN, en referencia a la actitud de Villarruel durante el discurso, cuando fue captada revisando su celular detrás del mandatario.
El diputado profundizó sus cuestionamientos y planteó: “Cuando vos te ofreces a la oposición para ser una alternativa, siendo parte de un Gobierno, siendo parte de la asociación presidencial, ¿qué sos?”.
Y remató: “Cuando el presidente habla de aquellos que desde la oposición o el Gobierno se relamían por sentarse en el sillón de Rivadavia, claramente, hacía alusión a una vicepresidenta que no estuvo a la altura de las circunstancias”.
La respuesta de Villarruel no tardó y llegó por la red social X. Apuntó directamente contra la gestión de Petri al frente del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA): “Preocupante es que no responda aún por el vacío que dejó en IOSFA (...) Dejó a cientos de miles de militares y familias sin atención médica en los confines del país”.
En esa misma línea, la vicepresidenta agregó: “Creo que antes de divagar y comentar cómo una vecina chusma, debería ubicarse y ver cómo afronta judicialmente lo que parecería fue un desfalco de la obra social de los militares y sus familias. Sigo atentamente la causa judicial”.
Desde su cuenta oficial de X, Villarruel respondió citando con ironía un post con las declaraciones del actual diputado: “A Petri lo conozco por sus cosplays y por los trencitos de la alegría con el Presidente Milei. Y por el vaciamiento de IOSFA, y los sueldos más bajos de todas las fuerzas”.
Preocupante que no responda aún por el vacío que dejó en IOSFA y que hizo su funcionario Mendocino. Dejó a cientos de miles de militares y familias sin atención médica en los confines del país, creo que antes de divagar y comentar cómo una vecina chusma, debería ubicarse y ver…
— Victoria Villarruel (@VickyVillarruel) March 3, 2026
Y en otro mensaje fue categórica: “Eso quieren. Mi renuncia. Pero no se les va a dar. El 10/12/27, hasta esa fecha ocupo con honestidad mi cargo. Al que no le gusta vota lo que quiere en el próximo turno”.
La tensión no se limitó al cruce con Petri. También apuntó contra el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem: “Más grave fue la acusación de golpismo que sugirió el Presidente, pero entiendo que Menem tan refinado, distinguido y con amplios conocimientos de protocolo, ceremonial y chupamedismo no haya podido tolerar estar al lado mío”.
El trasfondo de la disputa quedó expuesto en la propia Asamblea Legislativa. El saludo frío entre Milei y su vice al ingresar al Congreso y un gesto del mandatario durante su discurso dejaron en evidencia una relación completamente deteriorada.
En su alocución, Milei vinculó el escenario político posterior a las elecciones con un “ataque sin precedentes” contra su administración. “Tomó su punto más álgido luego de las elecciones del mes de septiembre en la provincia de Buenos Aires, algo que a opositores y propios, digamos, lo hacía soñar con abrazar el sillón de Rivadavia”, afirmó, en una frase interpretada como un mensaje directo hacia su compañera de fórmula.
El presidente amplió sus críticas hacia el Congreso y sectores empresarios. “Ese ataque, coordinado entre el Congreso de la Nación, sancionando leyes irresponsables, algunos medios de comunicación con operaciones y engaños de todo tipo para confundir al electorado y algunos sectores empresarios que apostaban por una devaluación para beneficiarse a costa de los pobres, generó un nivel de incertidumbre en la sociedad pocas veces visto”, sostuvo.
En ese cruce de acusaciones, la interna libertaria ya no se disimula. La confrontación pública entre el Presidente y su vicepresidenta atraviesa una etapa de ruptura abierta, con reproches personales y políticos que anticipan una convivencia institucional cada vez más tensa en la recta final del mandato.