La crisis productiva golpea a la fábrica de tractores Pauny y se erosiona la imagen de Milei en Córdoba - Política y Medios
23-02-2026 - Edición Nº6597

SUSPENSIONES Y DESÁNIMO

La crisis productiva golpea a la fábrica de tractores Pauny y se erosiona la imagen de Milei en Córdoba

09:33 |La fábrica de tractores de Las Varillas atraviesa suspensiones y caída de producción en un contexto de competencia externa creciente. En la ciudad donde Milei arrasó en 2023, el respaldo empieza a caer cuando la crisis toca el empleo.

La postal productiva de Córdoba sumó esta semana un nuevo foco de preocupación. Mientras el cierre de Fate se convirtió en emblema del deterioro industrial, en el este provincial la situación de Pauny encendió alarmas políticas y sociales.

La empresa, hoy cuarta en ventas de tractores a nivel nacional y que hace una década lideraba el ranking provincial, atraviesa un escenario delicado atravesado por la apertura de importaciones. En Las Varillas -la ciudad donde Javier Milei se impuso con comodidad en el balotaje de 2023- el humor comenzó a cambiar.

Según un encuestador local, el presidente cayó 14 puntos en esa localidad. “Lo siguen bancando a Milei, pero donde la crisis pega directo, cae”, resumió.

El termómetro se siente en la planta. El 2025 cerró con suspensiones y reducción salarial y -tras el estacional receso de verano- la reanudación de las actividades se da en un clima de incertidumbre.

Las políticas de liberalización comercial impactaron de lleno en el sector, donde a pocas cuadras de Pauny, otra fábrica optó por abandonar la fabricación propia para ensamblar unidades más pequeñas importadas desde India.

Otros rubros lo sufren de una manera más categórica, como es el caso de los frigoríficos aviares de Granja Tres Arroyos, que sufren la importación desde Brasil y no tienen manera de competir con los costos de producción del país carioca.

Las suspensiones en Pauny comenzaron en noviembre, y durante el último bimestre del año pasado se dejó de trabajar los lunes. Enero estuvo marcado por el cierre vacacional y, en febrero, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) intervino para sostener actividad y evitar una profundización del ajuste sobre los salarios. El cuadro, sin embargo, no mejoró.

Pauny emplea a 500 trabajadores directos -cerca de 800 si se contabilizan los puestos indirectos- y representa uno de los motores industriales del departamento San Justo, territorio político del gobernador Martín Llaryora. La situación, por lo tanto, no es solo empresarial: también golpea en la Casa de Gobierno provincial.

“Pauny le da un valor muy importante a Las Varillas, es una de las empresas metalmecánicas más grandes de la provincia y es lógico que una situación compleja como ésta genere angustia”, señaló un empresario local. Y evocó un recuerdo que aún pesa: el fantasma de Zanello.

A fines de los ’90, Zanello quebró y dejó a cientos de familias sin sustento. En 2002, de esa crisis nació Pauny como cooperativa de trabajadores. La reconversión fue modelo: en 2011 se convirtió en la fábrica que más tractores vendía en el país. Hoy, más de dos décadas después, el futuro vuelve a estar en discusión.

La expectativa inmediata está puesta en la próxima Expoagro, en San Nicolás. Allí la firma aguarda señales del Gobierno nacional, especialmente anuncios de financiamiento blando que permitan equilibrar la competencia frente a maquinaria importada. La presión creció cuando, en una licitación provincial, apareció un oferente con equipos traídos del exterior.

Córdoba, provincia donde Milei superó el 70% en el balotaje, arrastra desde hace tiempo un clima de cierre de empresas y situaciones críticas. La reciente desaparición de la tradicional fábrica de alfarores La Paila, que había rescatado recetas históricas, impactó fuerte en la opinión pública local.

En ese clima enrarecido, otro movimiento llamó la atención: la inminente salida del secretario de Trabajo provincial, Omar Sereno.

Si bien en la provincia mediterránea se habla de jubilación, lo cierto es que la decisión en un contexto tan delicado para el empleo hace ruido.

Más aún cuando se observa una fotografía que se repite en diferentes ciudades y provincias de todo el país, y parece responder más a una crisis sistémica de los sectores de alta demanda de empleo -como la industria y la construcción-.

Con la actividad económica deprimida -a excepción de complejos como la minería y los hidrocarburos, que se concentran en un puñado de provincias en particular- las provincias parecen atadas de pies y manos para torcer la realidad de sus comunidades.

Las suspensiones, los despidos y los cierres signan el día a día de los principales polos industriales del país y -sin una actividad que demande masivamente esta mano de obra- los ánimos sociales empiezan a caldearse para con el Gobierno nacional.

Una administración libertaria que recibió un fuerte respaldo electoral en muchas regiones de alta influencia de empleo manufacturero y que, a más de dos años de gestión, sólo les pudo devolver una de las facetas más pálidas del programa económico: apertura de importaciones, nulos incentivos de competitividad y depresión de la demanda.

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