La fábrica de neumáticos Fate anunció su cierre definitivo y despedirá a 920 empleados. La firma, con más de 8 décadas de trayectoria, venía de años en crisis por la caída en el consumo, conflictos gremiales y la apertura importadora. La decisión implica la liquidación completa del negocio y la clausura de una fábrica que durante más de ocho décadas fue emblema del entramado industrial local.
No se trata de un concurso de acreedores ni de un procedimiento preventivo de crisis. Según allegados a la compañía, el proceso será de cierre ordenado: se pagarán indemnizaciones conforme a la ley vigente y se cancelarán compromisos con proveedores, bancos y acreedores.
La decisión de Fate se da “ante los cambios en las condiciones de mercado”. En un comunicado firmado por el directorio, la empresa subrayó su liderazgo industrial en “la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad”.
“Fuimos la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, consolidando además una fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, Estados Unidos y América Latina”, remarcaron.
La decisión de cerrar Fate puso en alerta al Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna). Pedro Wasiejko, ex secretario general de SUTNA y actual titular de FETIA-CTAT, responsabilizó directamente al gobierno nacional, al titular de la empresa, Javier Madanes, y a la actual conducción del gremio por esta decisión que calificó como “la crónica de una muerte anunciada”.
“Lo advertimos hace meses. Las políticas del gobierno de Javier Milei están destruyendo sistemáticamente el aparato productivo nacional. Apertura indiscriminada de importaciones, caída brutal del mercado interno, paralización de la industria automotriz y ausencia total de defensa de la producción local. El cierre de FATE es el resultado directo de ese modelo antiindustrial.”
Wasiejko recordó que el sector del neumático tiene más de 90 años de historia en el país, desde la instalación de la primera planta de Bridgestone en 1932, y que durante los períodos de políticas productivas activas las empresas invirtieron más de 200 millones de dólares por planta, ampliaron líneas, incorporaron tecnología y aumentaron en un 40% la dotación de personal.
“Entre 2003 y 2015 el sector creció, exportó, invirtió y mejoró salarios. Hoy estamos viviendo una reedición agravada de las políticas neoliberales de los 90. Ya vimos cómo se fue Goodyear en 1999. Ahora el gobierno de Milei acelera ese mismo camino.”