“ICE on Notice”: el alcalde de Chicago pelea por el sentido frente a la maquinaria persecutoria de Trump - Política y Medios
06-02-2026 - Edición Nº6580

ANÁLISIS

“ICE on Notice”: el alcalde de Chicago pelea por el sentido frente a la maquinaria persecutoria de Trump

09:55 |Chicago ofrece una lección útil para cualquier análisis de comunicación política: el poder no gana solo por tener fuerzas, presupuesto o jurisdicción; gana cuando logra instalar el encuadre que convierte su acción en sentido común.

Por: Mg. Lautaro González Amato*


En la era de la hiperpolarización, pocas cosas son tan decisivas como quién define el marco desde el que una sociedad interpreta un conflicto. En Chicago, el alcalde Brandon Johnson decidió disputar ese terreno con una herramienta que es, al mismo tiempo, política, jurídica y comunicacional: firmó una orden ejecutiva bautizada “ICE on Notice”, que instruye a la policía local a documentar, preservar evidencia (incluyendo bodycams), identificar mandos federales y reportar presuntas violaciones cometidas por agentes migratorios en la ciudad.

La medida no es un gesto meramente administrativo. Es un movimiento de reencuadre. Johnson busca correr el debate desde el frame “seguridad/inmigración” hacia otro mucho más expansivo: legalidad, derechos civiles y control democrático del poder estatal. Dicho en términos de Robert Entman, el alcalde intenta seleccionar y volver salientes ciertos aspectos de la realidad —“abuso”, “terror”, “rendición de cuentas”— para que operen como interpretación dominante del hecho político.

En un contexto donde el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), confirma que sus agentes tienen la facultad de realizar arrestos y detenciones sin órdenes judiciales ampliando su capacidad de actuación en operativos migratorios, lo anterior se vuelve crucial.

La confirmación de que no se requieren órdenes judiciales para arrestar inmigrantes genera preocupación en gran parte del arco político estadounidense, ya que significa que muchos migrantes pueden ser detenidos de forma inesperada.

Del operativo a la narrativa: “terrorizar” como palabra estratégica

En su declaración pública, Johnson no eligió eufemismos. “Con la orden de hoy, ponemos a ICE sobre aviso en nuestra ciudad. Chicago no se quedará de brazos cruzados mientras Trump inunda nuestras comunidades con agentes federales y terroriza a nuestros residentes”, escribió el alcalde, desafiando al mandatario de Estados Unidos.

Ese verbo —terrorizar— funciona como un “disparador” político: no describe solo un procedimiento, sino que moraliza la escena. En comunicación política, moralizar es una forma de jerarquizar: ubica a un actor como agresor y a otro como garante de derechos. 

En una coyuntura donde la administración Trump impulsa operaciones como “Operation Midway Blitz” y asocia su ofensiva a la idea de “cazar, arrestar y deportar” en ciudades santuario, la pelea deja de ser técnica y se vuelve identitaria.

El dispositivo comunicacional: convertir el conflicto en “infraestructura”

Lo interesante de Chicago no es solo el discurso: es la decisión de convertir el discurso en procedimiento. La orden ordena guardar pruebas, registrar actuaciones, verificar credenciales y producir reportes. En términos de Eliseo Verón, no es únicamente una batalla por “lo que se dice”, sino por las condiciones de producción de lo decible y lo demostrable: quién puede afirmar, con qué soportes, con qué registros, con qué pruebas.

Ahí aparece una mutación clave de la política contemporánea: el pasaje del “relato” a la forensización del relato. Si el gobierno federal pretende imponer el encuadre de “control y orden”, el gobierno local responde: “orden sí, pero con evidencia y sin impunidad”.

“No importa lo que diga el vicepresidente o el presidente, no existe la inmunidad absoluta en Estados Unidos”, formuló Johnson sin ambigüedad. La frase no solo desafía a Trump: desafía el imaginario de autoridad incontestable del poder federal.

La estructura persecutoria: cuando el poder necesita espectáculo

Desde la óptica de Mario Riorda, la política actual opera muchas veces como gestión de climas: no alcanza con aplicar una medida; hay que producir el efecto social de la medida. La ofensiva migratoria de Trump —en particular en ciudades gobernadas por demócratas— tiende a funcionar como política-espectáculo: máxima visibilidad, máxima intimidación simbólica, máxima interpelación a una base electoral.

Johnson, por su parte, responde con una contra-escenificación: se coloca en el rol de protector comunitario, un frame que en Estados Unidos tiene potencia histórica porque enlaza con la tradición de derechos civiles. De hecho, según el portal de noticias The Guardian, el alcalde llegó a plantear la necesidad de un “movimiento nacional” para enfrentar lo que interpreta como sobreavance federal. En términos comunicacionales, es una apuesta por ampliar audiencia electoral: no hablar solo a migrantes, sino a cualquiera que tema un Estado sin controles.

América Latina como espejo: mediaciones, miedo y legitimidad

Para leer el fenómeno desde la región, conviene traer a Jesús Martín-Barbero: la política no se entiende solo por los mensajes, sino por las mediaciones culturales que los vuelven creíbles o rechazables. En Chicago, la mediación central es el miedo: miedo al delito, expulsión y arbitrariedad. Trump trabaja este issue como motor de adhesión; Johnson intenta reorientarlo hacia otro lado: el temor a un Estado persecutorio sin rendición de cuentas.

Ese desplazamiento es crucial porque muestra algo que también conocemos en América Latina: cuando el poder se organiza como “máquina de persecución”, la comunicación deja de ser un complemento y se vuelve gobernabilidad en estado puro. 

El conflicto ya no se dirime solo en tribunales o en el Congreso; se dirime en el terreno donde se define qué es “seguridad” y qué es “abuso”.

La guerra no es por la frontera, es por el marco

Chicago ofrece una lección útil para cualquier análisis de comunicación política: el poder no gana solo por tener fuerzas, presupuesto o jurisdicción; gana cuando logra instalar el encuadre que convierte su acción en sentido común. Trump busca un marco de orden punitivo y excepcionalidad; Johnson responde con un marco de derechos, evidencia y control institucional.

En 2026, el terreno decisivo es ese: quién define la realidad antes de que la realidad se discuta. Y en esa batalla, un alcalde puede entender algo que muchos gobiernos olvidan: comunicar no es adornar la política. Es, directamente, disputar el poder de nombrar.


*Autor del ebook “Unir la cadena. IA & comunicación política. Guía práctica para asesores”, LAMATRIZ, 2024.
 
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