La renovación de autoridades del PJ bonaerense reactivó las negociaciones entre el kicillofismo y el cristinismo, en una trama atravesada por especulaciones políticas, gestos ambiguos y una disputa de poder que, lejos de resolverse, suma capítulos.
La posibilidad de que Axel Kicillof asuma la presidencia del partido sigue en pie, aunque en el entorno del Gobernador advierten que no aceptará sin un acuerdo amplio que contemple la integración del consejo partidario, la junta electoral y las secretarías.
Desde el Movimiento al Futuro (MDF), el armado político que responde a Kicillof, reconocen que la opción continúa abierta, pero condicionada al desarrollo de las conversaciones. “Si no salen con nada raro los primos de La Cámpora, la posibilidad de que sea Axel está vigente”, deslizó un dirigente de peso dentro del espacio.
Sin embargo, en La Plata predomina un tono más distante frente a las versiones que circularon sobre un eventual desembarco del mandatario provincial al frente del partido. Cerca del Gobernador aseguran que no hubo propuestas concretas ni negociaciones formales. “Axel no puede aceptar ni rechazar algo que nunca pasó. No hubo propuesta y no hay negociación”, remarcaron en su círculo de mayor confianza.
Dentro de la Gobernación sostienen que la iniciativa para instalar a Kicillof como titular del PJ responde a un movimiento político del camporismo. Un funcionario cercano al mandatario interpretó la maniobra como un intento de limitar su proyección. “Lo único que les interesa es condicionar a Axel y seguir con el barro de la interna para coartar la posibilidad de crecimiento nacional”, aseguró.
La línea argumental del kicillofismo se mantiene en sintonía con la postura que el Gobernador viene expresando desde fines del año pasado. En su entorno rechazan los acuerdos cerrados entre sectores reducidos del peronismo y plantean que la definición debe canalizarse a través de los mecanismos institucionales del partido. “Una unidad cerrada entre cuatro paredes no le sirve a nadie. El partido tiene órganos que sirven para dirimir esas cuestiones. Ahí se tienen que resolver”, afirmaron.
Esa posición deja abierta la puerta a una eventual elección interna, alternativa que fortalecería la candidatura de la vicegobernadora Verónica Magario para conducir el PJ bonaerense. La definición comenzará a tomar forma en los próximos días, con la mirada puesta en el domingo, cuando venza el plazo para la presentación de listas.
Dentro del MDF conviven dos miradas respecto al futuro político del Gobernador. Un sector considera que asumir la presidencia partidaria podría encerrarlo en las disputas del kirchnerismo duro, mientras que otro entiende que ese movimiento consolidaría su liderazgo y reforzaría su proyección nacional desde la provincia de Buenos Aires.
El vínculo personal y político entre Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner, así como con Máximo Kirchner, permanece en pausa. En el entorno del mandatario provincial señalan que el diálogo está interrumpido y que “no les interesa hablar con Axel”, aunque reconocen que subsisten canales indirectos que permiten sostener las negociaciones sin exponer una fractura definitiva.
Desde el camporismo, en cambio, aseguran que existió una señal concreta para ofrecerle a Kicillof la conducción partidaria. Según esa versión, dos dirigentes cercanos a cada sector mantuvieron un encuentro en el que la propuesta del líder de La Cámpora habría sido transmitida sin intermediaciones.
Las conversaciones continuaron esta semana con una reunión que reunió a referentes de ambos espacios, precedida por otro encuentro centrado en la organización de la junta electoral. Por el lado del kicillofismo participaron Magario, Gabriel Katopodis, Andrés “Cuervo” Larroque y Mariano Cascallares, mientras que el cristinismo estuvo representado por Federico Otermín, Mariel Fernández, Leonardo Nardini y Facundo Tignanelli.
Durante esa reunión comenzaron a delinearse los distritos donde persisten mayores dificultades para alcanzar acuerdos de unidad. En la lista aparecen Mar del Plata, Chascomús, Tandil, San Nicolás y Tres de Febrero, entre otros municipios donde las tensiones internas ya habían complicado la estrategia electoral en los comicios bonaerenses del año pasado.
También se abordó la distribución de los cargos dentro del consejo partidario por secciones electorales y la integración de las ramas vinculadas a mujeres, gremios y juventudes. Las negociaciones podrían continuar en las próximas horas con nuevos encuentros para intentar acercar posiciones.
Dentro del MDF reconocen que Kicillof podría aceptar competir por la conducción del partido si se garantizan determinadas condiciones políticas. De no prosperar ese escenario, la alternativa sería avanzar hacia una interna o que el cristinismo convalide la postulación de Magario.
En el círculo más cercano al Gobernador se muestran cautelosos y mantienen la sospecha de que la propuesta impulsada por Máximo Kirchner busca restarle autonomía política. “No te lo ganaste, yo te lo di”, sintetizaron en el entorno del ex ministro de Economía para describir la lógica que atribuyen a la estrategia del camporismo.
Desde el kirchnerismo relativizan las tensiones y señalan que el principal obstáculo para un acuerdo podría surgir de las propias diferencias internas dentro del armado político que respalda al Gobernador. La disputa, admiten en voz baja, se libra con intensidad dentro de cada espacio.
Con el calendario electoral partidario avanzando y negociaciones todavía abiertas, la interna del PJ bonaerense sigue marcada por un equilibrio inestable. Sin definiciones concluyentes, la disputa por la conducción del principal partido de la oposición continúa atravesada por desconfianzas, estrategias cruzadas y un interrogante central: si la unidad será fruto del consenso o de una contienda interna que exponga, una vez más, las fracturas del peronismo.