Por Juan Pablo Peralta, desde Casa Rosada.
Se empieza a ir enero y la ansiedad apura a la Mesa Política mileísta que está decidida de lleno a convertir en ley su proyecto de Modernización Laboral, en medio de resistencias y planteos de las provincias, que saben que el Gobierno nacional necesita de ellas para lograr mayorías en el Congreso.
"Los gobernadores dicen una cosa en público y otra en la esfera cerrada de las negociaciones. De hecho, no están en contra de la reforma sino de la baja de fondos coparticipables en Ganancias. Ahí ya hay un punto clave sobre cómo se puede desatar este nudo", le dijo a PolíticayMedios uno de los colaboradores de la Secretaría General, que infiere que la propuesta de compensar las mermas que tengan los distritos con Aportes del Tesoro Nacional y otras partidas discrecionales resuelve la controversia.
Los estados provinciales perderían 1,5 billones de pesos si se aprueba el capítulo de la inicitiva del Poder Ejecutivo Nacional. La última propuesta que acercó Luis Caputo a los caudillos dialoguistas -a través de Diego Santilli- fue la de correr la aplicación efectiva de la disminución de esos impuestos recién para el 2027, pero sin retirar el articulado del proyecto. Es decir, les piden a los gobernadores que sus bancadas apoyen y después confíen en la palabra del Ministro de Economía.
Esta semana 'El Colo' Santilli, apareció por la Casa de Salta en la CABA para intentar aplacar la amansadora de los tres cacíques del Partido Justicialista que continúan con la idea de que 'el poncho no aparece'. Ellos son, en este caso, el que ofició de anfitrión: Gustavo Sáenz, el tucumano Osvaldo Jaldo y el catamarqueño Raúl Jalil, quienes manifestaron que no van a votar en favor de nada que desfinancie sus complicadas economías.
El trío viene recibiendo ayuda de Nación pero remarca siempre que hay muchas promesas incumplidas y que la actividad no repunta, lo que pone aún más en jaque la administración de sus territorios.
La dismimución de la recaudación por IVA, debido a la baja en el consumo, es uno de los puntos en los que estos opositores acuerdistas ponen énfasis cada vez que quieren presionar a los altos funcionarios de la Casa Rosada y de la cartera económica.
Santilli y Patricia Bullrich son los encargados, y a la vez responsables, de que las leyes del oficialismo tengan mayoría y se conviertan en ley. El primero ya le dejó a Juan Pablo Valdés (gobernador de Corrientes), $3000 millones en razón de ATPs por inundaciones que afectaron a esa zona del Litoral.
La ex ministra de Seguridad trata con radicales, amarillos y partidos provinciales bajo la tutela de Karina Milei y las limitaciones que le impone el Palacio de Hacienda. Una parada difícil, pero no imposible, consideran los bullrichistas.
Ambos dirigentes no son libertarios puros e inevitablemente se observan en el espejo de Guillerno Francos, el ex jefe de Gabinete -sobreviviente de la gestión de Alberto Fernández- que parecía intocable hasta que lo invitaron a dejar su cargo sin darle demasiadas explicaciones. En ese sentido, sí que el mileísmo es bilardista. Los logros valen hasta que algo sale mal.
"Diego y Patricia están haciendo un excelente trabajo y cuentan con todo el respaldo del Presidente, ¿qué más pueden tener?", le expresó a este portal un alto asesor que fue consultado por supuestos malestares de parte del dueto que no deja de ser una pata del macrismo, aunque Bullrich se haya afiliado a La Libertad Avanza.
Lo que supo este medio es que Santilli no tomó la misma decisión que la ahora jefa del bloque violeta en el Senado porque siente que no le están dando varias de las cosas que solicita para llegar a buen puerto en las tratativas con los mandatarios distritales.
Santilli, Cristian Ritondo y Bullrich provienen del peronismo -más alla de sus pasados recientes- y ese rol cumplieron en el PRO. Ahora los tres representan diferentes matices de lo que fue Propuesta Republicana cuando llegó al poder con la alianza Cambiemos.
Los mileístas duros los muestran como tropa propia, pero cuando se junta la verdadera mesa chica de LLA allí están los de siempre: Karina y Javier Milei, Manuel Adorni, los primos Martín y 'Lule' Menem, y los Caputo: 'Toto' y Santiago. Nadie más.
Los globos de ensayo camino al 2027 se empezaron a lanzar desde las usinas internas del Gobierno. Por ejemplo, están los que promueven al ex intendente de Tres de Febrero y actual senador provincial, Diego Valenzuela, como candidato a gobernar la provincia de Buenos Aires. Lejos está para Casa Rosada su pasado PRO pero sí está cerca el presente amarillo de Santilli.
Los jóvenes de Las Fuerzas del Cielo lo bancan, pero más que por convicciones lo hacen para boicotear el armado bonaerense de Sebastián Pareja, el karinista que bloqueó toda posibilidad de que haya 'santiaguistas' en las listas violetas en octubre pasado en la PBA.
"En provincia va a ir a competir la persona que mejor represente los postulados del presidente Milei, y ese dirigente va a ser elegido por Milei y el partido. Acá no se admiten librepensadores porque tampoco somos una coalición de partidos tipo Cambiemos o el Frente de Todos", explicó otro de los funcionarios del karinismo, que no descartó ninguno de los nombres que suenan para ir a suceder a Axel Kicillof.
Lo que está claro, es que Javier Milei ya está en campaña. Así como fue al Foro de Davos; pasó por el festival de Jesús María; cantó con el Chaqueño Palavecino y al rato estaba en Mar del Plata participando de la Derecha Fest, donde hasta se hizo tiempo para visitar y acompañar en el teatro a su ex pareja Fátima Flores.
El contenido de lo que dijo en los tres lugares también fue en tono electoralista. En Suiza defendió su gestión económica y al capitalismo. En Córdoba mostró su perfil populista entonando versos folclóricos en el contexto de lo que el planeta libertario bautizó como el 'Tour de la Gratitud'.
En 'La Feliz' criticó a Cristina Kirchner, y para demostrar que se le anima a todos inició una batalla con Paolo Rocca, el CEO de Techint, que pidió al Gobierno nacional aplicar la Ley anti dumping luego de perder con una empresa de la India la licitación para realizar un gasoducto desde Vaca Muerta hacia Río Negro, para transporte de GNL.
'Don Chatarrín de los tubos caros' lo apodan en la sede ejecutiva, en un claro mensaje dirigido a la tropa propia que se aferra a las promesas mileístas de ser lo opuesto al kirchnerismo y contrario al vínculo de las empresas privadas con el Estado. Eso que los viejos militantes de los '70 todavía llaman, 'La Patria Contratista'.