Bullrich respaldó al gendarme que hirió a Pablo Grillo, pero las pericias de la Justicia contradicen su versión - Política y Medios
30-01-2026 - Edición Nº6573

FLOJA DE PAPELES

Bullrich respaldó al gendarme que hirió a Pablo Grillo, pero las pericias de la Justicia contradicen su versión

10:37 |La senadora sostuvo que el disparo fue “bien hecho” y sin intención de herir, aunque las pericias y la resolución judicial concluyen que el accionar fue antirreglamentario y directo hacia manifestantes.

La defensa pública que Patricia Bullrich realizó del gendarme Héctor Jesús Guerrero, procesado por el disparo que dejó gravemente herido al fotógrafo Pablo Grillo, quedó rápidamente en tensión con las conclusiones del expediente judicial que investiga el hecho.

La actual senadora y jefa del bloque libertario sostuvo que el cartucho de gas lacrimógeno que impactó en la cabeza del reportero gráfico fue producto de un procedimiento correcto y que no existió intención de herirlo. Sin embargo, las pericias incorporadas a la causa y la resolución de la jueza María Servini plantean un cuadro completamente distinto.

Bullrich estaba al frente del Ministerio de Seguridad el 12 de marzo de 2025, cuando durante un operativo represivo el proyectil alcanzó a Grillo, quien cayó gravemente herido mientras registraba la protesta con su cámara.

En una entrevista concedida al streaming de El Cronista, la ex ministra afirmó que ese día “hubo un gas lacrimógeno que salió, que lamentablemente pegó sobre un cartel que habían roto y le pegó a Pablo Grillo”. También sostuvo que “no hubo intención de pegarle a alguien”, ya que el objetivo era “parar la violencia”.

En el mismo reportaje planteó además que “las acciones correctas pueden tener consecuencias y no hay que mirar la consecuencia, sino mirar si tu accionar fue correcto”. Incluso aseguró que, según las pericias, “fue un tiro bien hecho” y que el efectivo no podía advertir la presencia de la víctima por la distancia.

El procesamiento del gendarme, sin embargo, describe otra secuencia. Guerrero fue imputado por lesiones gravísimas agravadas por abuso de función y por abuso de armas, en una resolución judicial que supera las 300 páginas y analiza en detalle el operativo.

La investigación establece que el cartucho no apareció de manera accidental sino que fue disparado por Guerrero, integrante de la Sección de Empleo Inmediato del Destacamento Móvil 6 de Gendarmería.

Uno de los informes periciales, elaborado por especialistas del Mapa de la Policía y citado por la jueza como pieza clave, concluyó que “la trayectoria está ligeramente inclinada hacia abajo y no impacta sobre ningún objeto intermedio ni el piso”. Y añade: “Este comportamiento no se corresponde con ningún protocolo de uso de las granadas de gas y la trayectoria es directa hacia Pablo Grillo”.

Otra pericia, realizada por la División Balística de la Policía de la Ciudad, detectó un impacto previo contra una barricada en llamas antes de alcanzar al fotógrafo. Sin embargo, el estudio sostiene que ese choque solo redujo la velocidad del proyectil, pero no lo desvió de su recorrido hacia la víctima.

Aun considerando ese rebote, la conclusión central se mantiene: el disparo fue realizado fuera de las normas de actuación.

La jueza Servini examinó además una serie de disparos efectuados por Guerrero durante el operativo y determinó que se realizaron de forma “antirreglamentaria” hacia zonas donde se encontraban manifestantes y periodistas.

El propio manual del arma utilizada es contundente: “Jamás se debe dirigir el arma hacia una persona, ya que en caso de impacto podría producir lesiones graves e incluso la muerte. Resulta conveniente tener presente que los disparos deben ejecutarse en forma oblicua, hacia el suelo, para amortiguar la fuerza”.

Sobre esa base, la magistrada concluyó que los disparos realizados impiden considerar que el efectivo haya actuado con la diligencia necesaria para evitar un resultado lesivo.

En su defensa, Guerrero sostuvo, en línea con lo dicho por Bullrich, que no quiso herir a nadie. Pero la jueza respondió que no se advierte ninguna conducta que indicara un intento concreto de evitar el daño, ya que los disparos fueron dirigidos hacia un grupo de personas y no hacia “zonas seguras”.

Para Servini, el gendarme contaba con elementos suficientes para prever las consecuencias de su accionar y, pese a ello, continuó efectuando disparos irregulares, mostrando indiferencia frente al riesgo de provocar heridas graves.

La reconstrucción balística descartó además que el tiro hubiera sido realizado con los ángulos recomendados por el protocolo, conclusión que la querella utilizó para reforzar la hipótesis del incumplimiento de las normas de uso del arma.

A ello se suman imágenes y filmaciones incorporadas al expediente, entre ellas registros analizados por la Comisión Provincial por la Memoria y videos identificados en la causa donde, según la jueza, puede observarse al efectivo disparando de forma horizontal hacia el grupo de manifestantes.

Incluso en uno de los disparos analizados -no el que impactó en Grillo- la magistrada señala que el gendarme tenía visibilidad plena y no existían obstáculos que impidieran advertir la presencia de personas en la línea de tiro.

Las imágenes, concluye la resolución, contradicen también el argumento de que el efectivo no podía ver hacia dónde apuntaba.

Mientras Bullrich insiste en que el procedimiento fue correcto, el expediente judicial describe una secuencia en la que el uso del arma se apartó de los protocolos y terminó con un fotógrafo al borde de la muerte, en un caso que sigue generando un fuerte pedido de justicia y se convirtió en un símbolo de la represión institucional de la administración de La Libertad Avanza.

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