El precio de la carne volvió a dar la nota en diciembre y terminó redondeando un año con incrementos que superaron por más del doble tanto a la inflación general como a la evolución de los salarios.
Según el último informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el aumento promedio interanual alcanzó el 69,8% en diciembre, mientras que la suba mensual fue del 11% respecto de noviembre.
En el acumulado entre enero y diciembre, la carne vacuna registró una variación del 65,3%, más del doble de la inflación de 2025, que el Indec midió en 31,5%. El contraste es aún más marcado al compararlo con los ingresos: los salarios del sector privado crecieron 29,1% entre enero y noviembre, y los del sector público, 29,8%, muy por debajo del salto de los precios en las góndolas.
El relevamiento del IPCVA se realizó sobre una muestra de 80 carnicerías y 40 supermercados del Área Metropolitana de Buenos Aires, además de 30 carnicerías y 15 supermercados en Córdoba y Rosario, durante la primera y la tercera semana de diciembre. Los datos confirman una tendencia que se profundizó hacia el cierre del año.
Uno de los puntos que destaca el informe es el carácter regresivo del aumento. En los barrios de nivel socioeconómico bajo, la suba promedio de la carne alcanzó el 12,5%, por encima del promedio general. En las zonas de clase media, el incremento fue del 10,5%, mientras que en los barrios de mayor poder adquisitivo se ubicó en torno al 9,5%.
Si se observan las categorías de hacienda, el mayor ajuste se dio en la carne de novillito, con un alza del 11,6% respecto de noviembre.
En términos de cortes, diciembre dejó aumentos particularmente fuertes en los más consumidos: el asado encabezó la lista con un salto del 14,4%, al pasar de $13.405 a $15.340 el kilo. Le siguieron el matambre, que trepó 13,9% (de $13.875 a $15.802), y el vacío, con un incremento del 13,5%, que llevó el precio de $16.173 a $18.355.
A pesar de arrojar una inquietante cifra, las estimaciones del informe fueron más que indulgentes con la industria, que en amplias regiones del AMBA presentó precios al consumidor que superaban holgadamente el umbral de los $20.000 por kilo.
En comparación, las carnes alternativas mostraron una dinámica menos explosiva. El pollo registró una suba mensual del 1,2% en diciembre y un aumento interanual del 25,6%, con un acumulado anual del 24,6%. El pechito de cerdo, en tanto, se encareció 5,2% frente a noviembre, 27,2% en la comparación interanual y 21,6% en el total del año.
Aun así, la brecha con la carne vacuna se amplió, reforzando una tendencia que tensiona el consumo y obliga a los hogares a reconfigurar hábitos alimentarios. Con salarios corriendo muy por detrás y precios que no encuentran techo, la carne volvió a convertirse en un termómetro sensible del deterioro del poder adquisitivo.