El aterrizaje de un avión perteneciente al Departamento de Defensa de Estados Unidos en Ushuaia encendió alarmas en Tierra del Fuego y generó un fuerte revuelo entre vecinos y dirigentes locales, especialmente en un contexto marcado por la intervención del puerto fueguino.
La aeronave había permanecido dos días en Buenos Aires y luego voló hacia el sur “sin comunicación del Gobierno Nacional ni de los organismos de defensa argentinos encargados de dar los permisos para este tipo de casos”, según se informó.
La falta de explicaciones oficiales alimentó la incertidumbre en una zona de alto valor estratégico, que en los últimos meses ha sido objeto de debate, por caso, a raíz de las intenciones de desarmar el régimen de excenciones impositivas para el polo industrial.
En este sentido, el asentamiento y desarrollo de actividades productivas en 'el fin del mundo' es valorado como una decisión política que apuntala la soberanía sobre el territorio y remarca la necesidad de poblar la región, así como continuar el reclamo por las Islas Malvinas.
Desde la provincia aclararon que las autoridades locales no tuvieron ninguna injerencia en el episodio. El gobierno de Gustavo Melella no intervino en la autorización ni pudo permitir o rechazar el arribo de un avión oficial extranjero, una competencia que depende exclusivamente del Estado nacional.
Hasta el momento, no trascendieron los motivos del aterrizaje ni la identidad de los pasajeros que viajaban en la aeronave estadounidense. Ese vacío de información profundizó el malestar en la capital fueguina, donde el movimiento no pasó inadvertido.
La preocupación creció aún más cuando se conoció el itinerario de otros dos aviones, esta vez privados, que partieron desde San Fernando con destino a Ushuaia. Al igual que en el caso del avión militar, no hubo precisiones oficiales sobre el objetivo de esos vuelos ni sobre quiénes iban a bordo.
El arribo del avión del Pentágono, sumado al silencio del Poder Ejecutivo Nacional, reactivó versiones que circulan desde hace semanas sobre un eventual entendimiento entre el presidente Javier Milei y su par estadounidense, Donald Trump. En ese escenario, algunos sectores advierten sobre la posibilidad de un acuerdo para ceder el control del puerto fueguino.
El puerto de Ushuaia es considerado uno de los más relevantes del país en términos turísticos y logísticos, además de ser una puerta de entrada clave hacia la Antártida. Su ubicación lo convierte en un nodo central para la actividad científica, el transporte y la proyección estratégica en el extremo sur.
En ese sentido, la zona cumple un rol fundamental no sólo como centro logístico y turístico del continente antártico, sino también como punto sensible para la defensa de la soberanía argentina. Por eso, el hermetismo oficial frente a movimientos aéreos de origen extranjero no hizo más que profundizar la inquietud.
Mientras no haya explicaciones claras sobre el aterrizaje del avión estadounidense y los vuelos privados que lo siguieron, el episodio seguirá alimentando sospechas y tensiones en una provincia donde cada gesto en materia de control territorial y estratégico se mira con lupa.