Denuncian sobreprecios de hasta 140% e irregularidades en las licitaciones de limpieza de Nucleoeléctrica S.A. - Política y Medios
26-01-2026 - Edición Nº6569

OTRO ESCÁNDALO Y VAN...

Denuncian sobreprecios de hasta 140% e irregularidades en las licitaciones de limpieza de Nucleoeléctrica S.A.

09:11 |El caso cae directamente contra Demian Reidel, titular de la compañía y uno de los hombres de mayor confianza de Milei. Una empresa eludió la etapa de evaluación técnica y fue elegida pese a ser la que ofrecía el servicio más caro.

Demian Reidel, titular de Nucleoeléctrica Argentina S.A. y uno de los asesores económicos más cercanos al presidente Javier Milei, enfrenta una seria ola de denuncias por irregularidades en los procesos de contratación de la empresa estatal, con foco en una licitación sensible por tratarse de áreas nucleares.

El episodio que detonó la crisis está vinculado al servicio de limpieza de sectores críticos de las centrales Atucha I y II, zonas con riesgo radiológico que requieren estándares técnicos estrictos. Según denuncias internas y publicaciones periodísticas, el proceso habría derivado en ofertas con valores muy por encima de los precios históricos y del contrato vigente.

Reidel, economista y físico con pasado en el Banco Central durante la gestión de Federico Sturzenegger, se consolidó en el esquema libertario como un funcionario de perfil técnico alto y fuerte impronta ideológica. En el oficialismo lo consideran una pieza clave en áreas estratégicas como energía y el sector nuclear, donde su influencia es directa.

En la interna de La Libertad Avanza también es conocido por un apodo llamativo: “Satanás”. Nadie termina de explicar el origen de esa calificación, pero circula desde hace tiempo en los pasillos del espacio oficialista.

En el pasado, cobró protagonismo tras afirmar ante un foro de inversores que "el problema de Argentina es que está poblada por argentinos", declaraciones que ocasionaron gran polémica cuando todavía era jefe del Consejo de Asesores de Milei.

La licitación cuestionada incluyó modificaciones en los requisitos de admisibilidad, plazos reducidos y criterios técnicos que limitaron severamente la competencia. De nueve empresas interesadas, sólo dos superaron la primera evaluación técnica: LX Argentina y La Mantovana Servicios Generales.

Sin embargo, días después apareció una tercera firma, Limpiolux, incorporada directamente en la etapa económica sin haber pasado por la evaluación técnica del área requirente. Ese movimiento encendió una alarma por afectar la trazabilidad del proceso y vulnerar el debido procedimiento administrativo.

Las tres empresas presentaron ofertas muy por encima de los valores de referencia, pero la de LX Argentina fue la más baja dentro de ese grupo. Aun así, la denuncia interna sostiene que su propuesta implicaba un sobreprecio de al menos 140% respecto del contrato en ejecución, lo que habría generado un perjuicio económico considerable para la compañía.

El gerente de planta de Atucha I-II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, llevó el caso al Comité de Integridad de la empresa. En su presentación advirtió sobre presiones internas, intentos de reescribir informes técnicos ya aprobados y pedidos explícitos para “justificar” económicamente propuestas más costosas.

El escrito también da cuenta de intervenciones de áreas sin competencia técnica directa y de llamados reiterados con carácter urgente, un combo que profundizó las sospechas sobre el manejo del proceso.

Tras conocerse el contenido de la denuncia, el directorio de Nucleoeléctrica decidió frenar la licitación y apartar de sus cargos al gerente general Marcelo Famá y al gerente de Coordinación Administrativa Hernán Pantuso, ambos designados por Reidel y señalados como hombres de su máxima confianza. La resolución dejó al descubierto una fuerte disputa en la conducción de la empresa.

El conflicto, además, no es un hecho aislado. Antes de que el caso tomara estado público, la firma Distribón SRL ya había acudido a la Justicia Federal para impugnar otra licitación de limpieza de la compañía, denunciando un presunto direccionamiento a partir de requisitos que consideró arbitrarios y plazos imposibles de cumplir.

En ese marco, las acusaciones por sobreprecios y favoritismos colocaron bajo la lupa el sistema de compras y contrataciones de una empresa estratégica, justo cuando el Gobierno avanza con la idea de privatizar una parte del capital de Nucleoeléctrica.

El silencio público de Reidel frente a los cuestionamientos no hizo más que reforzar el clima de tensión respecto a las denuncias, en una administración que ha quedado demasiado expuesto sistemáticamente en sus prácticas irregulares.

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