Las importaciones volaron en 2025 y el superávit comercial se achicó sensiblemente - Política y Medios
21-01-2026 - Edición Nº6564

BALANZA COMERCIAL

Las importaciones volaron en 2025 y el superávit comercial se achicó sensiblemente

10:34 |El comercio exterior cerró 2025 en positivo, pero con señales de fragilidad. Las compras al exterior alcanzaron su segundo mayor nivel en cuatro décadas y crecieron muy por encima de unas exportaciones que no terminan de despegar.

El balance comercial de 2025 volvió a cerrar con superávit, aunque lejos de los números del año previo y con una composición que empieza a encender luces amarillas. Según el INDEC, las exportaciones sumaron alrededor de 87.077 millones de dólares, mientras que las importaciones treparon a 75.791 millones, dejando un saldo favorable de 11.286 millones.

Las cifras marcaron un contraste notorio con el año 2024, donde el superávit había rozado los 18.900 millones de dólares. En 2025, en cambio, mostró una dinámica distinta en las relaciones comerciales, con exportaciones que no lograron crecer ni la mitad del avance de las compras al exterior, en línea con la apertura comercial que impulsa el gobierno de Javier Milei.

La clave del nuevo equilibrio está en la velocidad relativa de cada componente. Las importaciones crecieron cerca de 25% interanual en valores, muy por encima del aumento de 9,3% registrado por las exportaciones. El desfasaje refleja un tipo de cambio real apreciado que abarató los bienes importados y facilitó su ingreso al mercado local.

En cantidades, la brecha fue aún más marcada. El volumen importado avanzó a tasas de dos dígitos, mientras que las exportaciones permanecieron prácticamente estancadas, condicionadas por precios internacionales menos favorables y un desempeño irregular de los principales complejos productivos.

Dentro de ese esquema, los bienes de consumo fueron el rubro que más presión ejerció sobre el balance. Las importaciones de este segmento crecieron más de 54% en el año y ganaron peso dentro del total, desplazando a los bienes intermedios y de capital. Electrodomésticos, electrónica, textiles y bienes durables encabezaron el salto.

El fenómeno estuvo apuntalado por la eliminación de trabas, la normalización del comercio y una oferta externa cada vez más competitiva frente a la producción local. La apertura se tradujo rápidamente en góndolas más cargadas de productos importados.

A contramano de la ideología que pregona el Gobierno, China fue uno de los grandes protagonistas de ese proceso. Las compras al país asiático aumentaron más de 50% durante 2025, consolidándolo como uno de los principales proveedores de manufacturas y bienes de consumo.

Pese al pedido explícito de Washington de discontinuar los vínculos políticos y comerciales con el gigante asiático, la aplicacióon de un libremercado dogmático resultó en la dirección contraria, quedando numerosos rubros a merced de la hipercompetitividad productiva de los mercados chinos.

Esto, a su vez, retrajo la demanda de bienes locales, contrayendo la actividad económica en el país, factor que paralelamente le sirvió a Milei y Caputo como un ancla más para contener las pulsiones inflacionarias.

Del lado exportador, el panorama fue bastante más modesto. Aunque hubo una leve recuperación en volúmenes, los precios jugaron en contra. El complejo agroexportador aportó menos dólares que en 2024 y las manufacturas de origen industrial no lograron compensar esa merma.

La falta de diversificación y el bajo dinamismo de las ventas externas quedaron expuestos una vez más. El superávit, lejos de apoyarse en una expansión robusta de las exportaciones, depende cada vez más de factores coyunturales y de un nivel de actividad que aún no tracciona con fuerza desde afuera.

El cierre de 2025 deja una conclusión clara: el saldo comercial sigue siendo positivo, pero con fundamentos más débiles. El récord de importaciones -el segundo más alto en casi 40 años- y el creciente peso de China como proveedor tensionan un equilibrio que ya no luce holgado.

De cara a 2026, la pregunta es si esta dinámica se profundizará. Si las importaciones continúan creciendo por encima de las exportaciones, el superávit podría seguir achicándose y volver a convertir al frente externo en una fuente de presión sobre la macroeconomía y el dólar.

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