Otra tarde de calor extremo volvió a exponer la fragilidad del sistema eléctrico. Este miércoles, un apagón de gran magnitud dejó sin luz a cientos de miles de usuarios en la Ciudad de Buenos Aires y en el norte del conurbano bonaerense, en un contexto marcado por nuevos anuncios de subas tarifarias y mayor desregulación del sector energético por parte del Gobierno nacional.
El corte se produjo apenas días después del colapso registrado en la víspera de Año Nuevo, cuando más de un millón de personas se quedaron sin suministro. Esta vez, la situación volvió a repetirse con un fuerte impacto en barrios porteños y localidades bonaerenses, mientras la información oficial tardaba en llegar.
Durante las primeras horas, la página web del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) permaneció fuera de servicio, lo que impidió conocer el alcance real del apagón. En ese vacío informativo, fueron los propios vecinos y vecinas quienes comenzaron a dar cuenta de la situación a través de redes sociales, con reportes de cortes en zonas como Liniers, Flores, Palermo, Villa Urquiza y Parque Chas, además de Ciudadela, Boulogne, Villa Adelina, Martínez, San Isidro, Vicente López, Pilar y Escobar, entre otras.
Una vez restablecido el sitio del organismo regulador, los datos oficiales confirmaron la magnitud del evento: más de 800.000 viviendas llegaron a estar sin energía eléctrica, con una fuerte concentración de usuarios afectados en la zona norte del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Desde el Gobierno explicaron que la interrupción se originó a las 14.45, cuando quedaron fuera de servicio cuatro líneas de alta tensión de 220 kV asociadas a la subestación Morón, operada por Edenor. Voceros oficiales indicaron que se inició un operativo para restituir el suministro de manera progresiva.
Con el correr de la tarde, la cantidad de usuarios sin luz comenzó a descender. Cerca de las 16.25, el ENRE informó que el apagón aún alcanzaba a más de 360.000 usuarios en la Ciudad de Buenos Aires, especialmente en barrios como Belgrano, Palermo y Colegiales, además de distintos puntos del conurbano norte.
El impacto del corte también se hizo sentir en el transporte público. El servicio de subterráneos funcionó de manera irregular: la línea H presentó demoras y la línea D debió ser interrumpida durante varias horas. Desde Emova señalaron que hacia las 15.20 comenzaron a normalizarse los servicios, aunque la línea D circuló de forma limitada entre Catedral y Pueyrredón, sin llegar a su cabecera en Congreso de Tucumán hasta entrada la tarde.
A la par de los problemas eléctricos, vecinos de distintos barrios porteños denunciaron la falta de agua corriente debido a la salida de funcionamiento de algunas bombas de AySA, lo que profundizó el malestar en una jornada atravesada por el calor y los reiterados cortes de servicios esenciales.