Una ola gigante impactó este lunes a la tarde en playas de la Costa argentina y dejó como saldo un muerto y al menos 35 heridos.. En el lugar se vivieron momentos de dramatismo mientras guardavidas trabajaban en el rescate.
El oleaje alcanzó cinco metros de alto en Santa Clara del Mar y Mar del Plata, según los primeros informes. Un hombre perdió la vida tras golpear contra las rocas. Además se informó que una persona fue internada tras sufrir un infarto, mientras que el resto presenta lesiones leves.
“Es un evento totalmente imprevisible y hay que llevar tranquilidad porque no significa que vaya a haber repetición“, afirmó el encargado de Defensa Civil, Fabián García.
Especialistas definieron lo sucedido como un “meteotsunami”. La oleada se llevó sombrillas, reposeras y arrastró a gente que estaba en la playa.
El fenómeno
En tanto, la palabra que comenzó a viralizarse tras conocerse el fenómeno y a dar precisión a lo ocurrido fue meteotsunami, un evento que no es frecuente en las costas argentinas pero que, si se conjugan ciertas condiciones, puede darse.
Según describe la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) los meteotsunamis o rissagas son olas de gran porte que se producen repentinamente por eventos meteorológicos. Así, en lugar de ser tsunamis generados por un terremoto o por un deslizamiento de tierra submarino, ocurren por otros fenómenos climáticos asociados, que se dan en simultáneo.
Particularmente, los meteotsunamis se desarrollan por sistemas de tormentas rápidos que causan una ola en la superficie del océano que puede alcanzar varios metros de altura. Además, no son como las olas que se ven en la playa, que duran unos 10 segundos. Estas tienden a durar entre un par de minutos y dos horas, y avanzan varios metros sobre la playa.
El sitio especializado Meteored agrega que la palabra ‘rissaga’ proviene del término castellano resaca, por lo que la palabra describe esa rápida oscilación del nivel del mar, abrupta, que puede resultar peligrosa ya que no puede predecirse el momento exacto de su desarrollo, al estar enlazada a otros fenómenos climáticos, como los cambios en la presión atmosférica, el desarrollo de tormentas o por la ocurrencia de ráfagas de viento asociadas a esos factores.