Caputo consiguió los dólares para la deuda, pero ahora preocupa la falta de pesos - Política y Medios
09-01-2026 - Edición Nº6552

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Caputo consiguió los dólares para la deuda, pero ahora preocupa la falta de pesos

El Gobierno cerró un crédito Repo para pagar los más de US$4.000 millones de este viernes, pero debe afrontar dos vencimientos en pesos: la disyuntiva entre vaciar al mercado de pesos estancando la actividad o emitir presionando la inflación al alza.

El alivio llegó sobre la hora. A pocos días del vencimiento de USD 4.300 millones, el Gobierno logró reunir los dólares necesarios mediante un crédito con Repo (Repurchase Agreement) negociado por el Banco Central con importantes bancos internacionales.

Sin embargo, tras la maniobra -que el ministro Luis Caputo celebró con dedicatorias incluidas- quedó expuesto un nuevo frente de tensión financiera: la fragilidad de la caja en pesos del Tesoro, justo cuando se aproximan renovaciones de deuda local de alto riesgo.

Al 5 de enero, último dato oficial disponible, el Tesoro contaba con USD 1.676 millones. Para completar el pago, necesitaba adquirir unos USD 2.600 millones al BCRA, una operación que, al tipo de cambio vigente, demanda cerca de $3,9 billones.

Tras esa compra, la cuenta en pesos quedaría prácticamente vacía, con apenas unos $2.000 millones disponibles, un margen mínimo frente a las necesidades inmediatas de financiamiento.

Desde el mercado advierten que el problema no es menor. “Si el Tesoro comprara los dólares al BCRA con sus depósitos en pesos, quedaría con un margen muy reducido de liquidez en un contexto de pesos escasos”, señaló el banco de inversión CMF en un informe a clientes.

El diagnóstico se agrava por el calendario que viene: la próxima semana vencen $13 billones, con más de la mitad en manos privadas, y el 30 de enero se suman otros $10 billones.

El informe plantea dos alternativas para conseguir los pesos faltantes: recurrir a depósitos en bancos comerciales o apelar a una transferencia de utilidades del Banco Central, como ocurrió el año pasado. Ninguna es gratuita. Quitar liquidez al sistema en un escenario de tasas elevadas presionaría aún más el costo del crédito y la actividad económica. Emitir, en cambio, implicaría sumar presión a una inflación que viene en alza desde hace nueve meses.

“La principal duda es cómo administrará el Tesoro las próximas licitaciones si termina con un nivel de pesos demasiado bajo en un contexto de liquidez limitada”, alertó CMF, sintetizando la inquietud que recorre a los inversores.

En paralelo, la Secretaría de Finanzas avanzó con un canje de bonos atados al dólar oficial por $3,417 billones, equivalente al 64,19% del total en circulación. Desde Hacienda defendieron la operación al sostener que habilita un mecanismo para que los inversores reinviertan en instrumentos dólar-linked sin el riesgo de fijar el tipo de cambio antes de las licitaciones.

Pese a las celebraciones oficiales, el trasfondo es menos épico. El presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, presentaron como un logro haber asegurado unos USD 3.000 millones para cumplir con los compromisos del viernes. Sin embargo, esos dólares no llegaron del mercado sino del Banco Central, que ahora deberá vendérselos al Tesoro.

“Este Gobierno terminó con el déficit y bajó la deuda consolidada en 50 mil millones. Hoy tomamos 3 mil millones, para cancelar 4,300 millones”, escribió Caputo en X, en una lectura contable que generó ruido en el mercado. Para sostener ese cálculo, el ministro mezcla deliberadamente pasivos del Tesoro con los del BCRA y computa como activos del Banco bonos emitidos por el propio Estado.

El Central, por su parte, consiguió los USD 3.000 millones con una leve reducción de la sobretasa, aunque acortando los plazos al mínimo necesario para que esos fondos computen como reservas netas, al menos por algunas semanas. En los balances, los dólares del REPO apenas se reflejarán como un asiento contable: subirán las reservas internacionales, pero también crecerán las reservas netas negativas.

La sensación en el mercado es que el pago se cubrió al límite y con endeudamiento de muy corto plazo, lo que deja abiertas las dudas sobre el próximo vencimiento relevante, el 9 de julio. Antes, el Tesoro deberá enfrentar en febrero USD 835 millones de intereses con el FMI y otros USD 460 millones con organismos internacionales, a la espera de que el Fondo apruebe la revisión semestral y libere un desembolso de USD 1.200 millones.

El Banco Central tampoco está holgado: en febrero vencen USD 1.030 millones del Bopreal, a los que se suman pagos en abril y mayo. En ese contexto, el éxito del operativo de esta semana no despeja el horizonte. Apenas compra tiempo, mientras la economía sigue atrapada entre la escasez de dólares y un tablero de pesos cada vez más ajustado.

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