El gobierno de Estados Unidos confirmó que analiza “una serie de opciones” para avanzar sobre Groenlandia y no descartó una intervención militar sobre el territorio autónomo que depende de la corona danesa.
La advertencia, formulada por la Casa Blanca, llegó apenas tres días después de la operación estadounidense en Venezuela y elevó la tensión con sus socios europeos.
“Siempre es una opción”, afirmó la portavoz presidencial Karoline Leavitt al referirse al eventual uso de fuerzas armadas, al tiempo que calificó la adquisición de Groenlandia como una “prioridad para la seguridad nacional”. Según precisó, el presidente Donald Trump y su equipo debaten distintos caminos para alcanzar ese objetivo estratégico.
La declaración reforzó una línea que el propio Trump había explicitado días antes, cuando sostuvo que Estados Unidos “necesita” quedarse con Groenlandia "por razones de seguridad nacional".
En la misma dirección se expresó el jefe adjunto de Gabinete, Stephen Miller, quien aseguró que Washington debería controlar la isla y deslizó que ningún país se enfrentaría militarmente a Estados Unidos por ese territorio. “¿Con qué derecho Dinamarca ejerce control sobre Groenlandia?”, desafió.Las respuestas desde Europa no tardaron en llegar.
Los gobiernos de Dinamarca y Groenlandia solicitaron una reunión urgente con el secretario de Estado, Marco Rubio, para abordar las declaraciones de Trump. La consejera groenlandesa para Asuntos Exteriores, Vivian Motzfeldt, confirmó que el encuentro sería “pronto” y que contará también con la participación del canciller danés, Lars Løkke Rasmussen.
No se puede decir más claro. Perderán #Greenland y Europa lo sabe.
— Manel Márquez 🍉 (@manelmarquez) January 6, 2026
"Necesitamos Groenlandia por motivos de seguridad nacional. Es un lugar muy estratégico. En este momento, Groenlandia está llena de barcos rusos y chinos por todas partes. Dinamarca no puede hacerse cargo"#Trump pic.twitter.com/Vi67noFMYv
En paralelo, los principales líderes europeos difundieron un comunicado conjunto que expuso la preocupación por el rumbo que podría tomar el conflicto. Alemania, Reino Unido, Francia, Polonia, Italia, España y Dinamarca remarcaron que Groenlandia forma parte del Reino de Dinamarca y, por lo tanto, de la OTAN, y subrayaron que la seguridad del Ártico debe garantizarse de manera colectiva.
“La seguridad en el Ártico sigue siendo una prioridad clave para Europa”, afirmaron, al tiempo que insistieron en el respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas, entre ellos la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras. “Groenlandia pertenece a su pueblo”, concluyeron, dejando en claro que cualquier decisión sobre su futuro corresponde exclusivamente a Dinamarca y a Groenlandia.
El episodio volvió a exponer las tensiones entre Washington y sus aliados tradicionales y abrió un interrogante de fondo sobre el equilibrio dentro de la OTAN. Con el Ártico como escenario estratégico y el antecedente inmediato de Venezuela, la ofensiva discursiva de Trump coloca a la política exterior estadounidense en un terreno de confrontación directa que amenaza con reconfigurar alianzas y límites hasta ahora considerados inamovibles.