La derrota legislativa de La Libertad Avanza erosionó a sus líderes legislativos - Política y Medios
30-08-2025 - Edición Nº6420

EL OJO PARLAMENTARIO

La derrota legislativa de La Libertad Avanza erosionó a sus líderes legislativos

La ley ómnibus se cayó por peleas de dinero entre Milei y los gobernadores, que dejaron al Gobierno sin respaldo territorial y con los líderes parlamentarios heridos. La UCR no sabe qué camino tomar y Villarruel hace malabares para que el Senado no trate el DNU.

La caída 

La ley ómnibus es historia: después de tres días y más de 30 horas de debate, el oficialismo aceptó que no tenía consenso para aprobar la mayoría de los artículos del proyecto y la envió a comisión, dónde difícilmente vuelva a tratarse. La discusión en particular se trabó cuando el oficialismo no consiguió los votos para aprobar la eliminación de los fondos fiduciarios y reorganizar el organigrama del Estado. 

El oficialismo esperaba una ayuda que no llegó de los presuntos aliados, que eran la UCR, Hacemos Coalición Federal y los partidos provinciales. La decisión la tomó el propio Milei desde Israel, cuando fue informado de cómo quedaría el texto final. Lo peor estaba por venir: el capítulo de privatizaciones, el que más le interesaba al presidente, se estaba por caer casi completo.


Rebeldes provinciales 

La ley ómnibus no tuvo destino porque Milei no logró acordar con los partidos provinciales, que representan a los gobernadores de Neuquén, Santa Cruz, Misiones, Río Negro, Salta, Córdoba y Santa Cruz.  Los primeros cinco tienen un bloque propio (Innovación federal), pero cada fuerza coincidió en lo mismo: no le iban a entregar facultades delegadas a Milei si las usa para ignorarlos. 

Es por eso que le anularon la chance de reducir organismos o eliminar fondos fiduciarios. Milei los castigó echando a funcionarios de Córdoba y Salta. Para el resto no habrá ni olvido ni perdón: tendrán las puertas cerradas cada vez que quieran reclamar fondos u obras atrasadas.  


Soldados heridos 
 
La derrota legislativa de La Libertad Avanza en la votación de la ley ómnibus erosionó a sus líderes legislativos. El presidente de la Cámara, Martín Menem; y el jefe del bloque, Oscar Zago, fueron los más castigados por sus pares, quienes les recriminaron su falta de llegada a la Casa Rosada. 

Menem tuvo la misión de abrir las negociaciones con la oposición dialoguista, pero nunca estuvo al tanto de qué pasaba. Las gestiones estuvieron a cargo de los funcionarios que enviaba la Casa Rosada: el vicejefe de Gabinete, José Rolandi; y Maximiliano Fariña, un asesor de Federico Sturzenegger.    

Zago no tuvo información nunca de lo que pasaba y se le complicó contener a un bloque compuesto mayormente de novatos. Varios le recriminaron no haberse puesto más el proceso al hombro y hablar al menos con algún funcionario que lo ponga al tanto. 


De Loredo rompió en llanto

Un día después de caída la ley ómnibus el jefe de la UCR en Diputados, Rodrigo De Loredo, no aguantó y rompió en llanto en plena rueda de prensa. No soportó el destrato de Javier Milei; y menos aún la interna de su bloque, dónde un sector le boicoteo los acuerdos. 

El cordobés quedó preso de la disputa entre el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, promotor de la paz temporal con Milei; y el grupo rebelde, liderado en las sombras por Martín Lousteau y Gerardo Morales; y motorizado puertas adentro de la Cámara baja por Facundo Manes y Julio Cobos. 

De Loredo, que votó cada uno de los artículos e incisos del  proyecto,  hizo borrón y cuenta nueva: en lo que siga, desoirá a Cornejo y al resto de los gobernadores y abrirá el debate, si es necesario, para romper cualquier negociación con Milei. No tiene más costo. 


Villarruel, complicada 

La vicepresidenta Victoria Villarruel quedó en una encrucijada nada fácil: Unión por la Patria la presiona para tratar el mega decreto en el recinto con chances de que los partidos provinciales aporten los votos para su derogación.

Villarruel no convoca a las sesiones que pide UP pero tarde o temprano deberá abrir el recinto y afrontar la situación. La UCR y el PRO por ahora no participan de las maniobras del peronismo y sienten la presión.

En caso de ser rechazado por el Senado, el DNU puede ser declarado inválido si una mayoría de diputados también lo vota en contra. Para salir del encierro, la vice exige que el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, completa la bicameral de trámite legislativo y el decreto  se debate durante meses. No sabe si la oposición lo permitirá. 
   
 

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