Melconian, la bala de plata de Bullrich para llegar al ballotage - Política y Medios
31-08-2025 - Edición Nº6421

LA INTERNA, DESDE ADENTRO

Melconian, la bala de plata de Bullrich para llegar al ballotage

Melconian llegó para dar una pelea mano a mano con Milei. Hará campaña solo y de a ratos se cruzará con Bullrich, quien horas atrás repasó con la dirigencia radical la estrategia discursiva: emparentar a Massa con el caos y al libertario con el un salto al vacío.

En las memorias de su Gobierno, Mauricio Macri reconoce que Carlos Melconian era el elegido para ser su ministro de Economía en 2015, pero perdió su lugar por ser “poco orgánico”.

Traducido: no le prestaba atención a Marcos Peña, quien lideraba la Fundación Pensar y se encargaba de coordinar a los asesores que sumaba Macri para su candidatura presidencial.

Melconian recaló en el Banco Nación, pero siguió igual: al año, Macri lo echó por no implementar las líneas de créditos que promovía el Gobierno, como la de créditos UVA.

Macri volvió a llamar a Melconian en septiembre de 2018, en medio de una crisis financiera que se llevaba puesta a casi todo el Gabinete. En su libro, cuenta que esa vez fue el economista el que rechazó la oferta para ser ministro y lo hizo de la peor forma: le pidió 15 días para pensarlo, mientras el valor del dólar se disparaba minuto a minuto.

En medio de una crisis inesperada en Juntos por el Cambio, con encuestas que colocan tercera a su candidata presidencial, Patricia Bullrich, Melconian vuelve a ser el salvador elegido, sólo que esta vez dijo que sí a la oferta de ser potencial ministro y vocero de la campaña. Pero no perdió sus vicios hedonistas, habituales en quién se jacta de tener un lenguaje popular por haberse criado en calles de tierra de Valentín Alsina.

Para aceptar, pidió sumar a varios asesores de la Fundación Mediterránea, que preside desde hace poco más de un año, una chapa que le permitió reencontrarse con Macri y tener una reunión privada con Cristina Kirchner.

Su otra condición fue marginar al diputado Luciano Laspina, a quien Bullrich tenía como principal asesor en temas económicos y quería como ministro. Quedaría en el Congreso negociando sus proyectos de ley. No mucho más.

La llegada de Melconian fue parte de un grito desesperado de los referentes de Juntos por el Cambio, cansados de escuchar a Bullrich cometer errores groseros en temas económicos, la disciplina en la que mejor se mueve su rival de La Libertad Avanza, Javier Milei, el más votado en las primarias y primero en cualquier encuesta.

Macri era el más convencido en incorporar a quien no quiso de ministro en 2015 y, como es habitual en el PRO, se hizo lo quería. En la campaña de las primarias, la exministra tuvo dos furcios televisivos que no le impidieron ganar la interna, pero en el camino a los comicios generales pueden ser decisivos. El primero fue durante su visita a la Sociedad Rural, cuando habló de un “blindaje” para cerrar el cepo cambiario, lo que en el lenguaje económico no sería otra cosa que un nuevo endeudamiento externo.

El otro paso en falso de Bullrich fue anunciar que ingresaría con una cámara a las bóvedas del Banco Central para filmar las reservas que haya. Se enteró después que la mayoría de los activos de la entidad monetaria no están en formato físico.

Melconian viene a evitar esas situaciones y a dar una pelea mano a mano con Milei. Hará campaña solo y de a ratos se cruzará con Bullrich, quien el último miércoles repasó con la dirigencia radical la estrategia discursiva: emparentar a Massa con el caos y al libertario con el un salto al vacío.

El plan dolarizador del candidato de La Libertad Avanza sedujo a una parte del electorado de JxC, como el residente de zonas agroindustriales. Macri tampoco les dejó los mejores recuerdos: redujo las retenciones a las exportaciones cuando asumió y las restableció un año antes de irse.

Cuando Bullrich quiso explicar que esta vez no sería igual, los chacareros no la entendieron. Les habló de un pago a cuenta del impuesto a las Ganancias con lo retenido de cada embarque, un sistema de muy difícil implementación, sino imposible.

Será otra aclaración que deberá hacer Melconian, quien tiene una agenda casi de candidato presidencial, con viajes, entrevistas y ponencias en foros organizados en cada rincón del país. Su tarea se verá en números: si en un mes Bullrich está segunda en las encuestas, la primera parte de su trabajo estará cumplida.

El ballotage se convirtió en el principal objetivo de Bullrich, que hace un año no imaginaba que, si lograba ganarle la interna a Horacio Rodríguez Larreta, el camino a la Casa Rosada iba a ser tan difícil. 

No tenía en cuenta que una disputa virulenta con el jefe de Gobierno le abriría camino a Milei, quien el 13 de agosto obtuvo más votos que la suma de los dos candidatos de Juntos por el Cambio. Con sólo crecer unos puntos, será el próximo presidente. 

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