Cristina, aliada de Larreta para que llegue a la Rosada - Política y Medios
04/12/2022 - Edición Nº5420

LA INTERNA, DESDE ADENTRO

Cristina, aliada de Larreta para que llegue a la Rosada

Cristina y Máximo Kirchner ya lo decidieron: si el Frente de Todos no puede continuar en la Casa Rosada el año que viene, es preferible que el ganador sea Horacio Rodríguez Larreta.

Por: J.Nye

 

Cristina y Máximo Kirchner ya lo decidieron: si el Frente de Todos no puede continuar en la Casa Rosada el año que viene, es preferible que el ganador sea Horacio Rodríguez Larreta.

Y dieron muestras de estar dispuestos a ayudar a su causa, con ataques a los dos principales obstáculos que tiene el jefe de Gobierno para ganar: Patricia Bullrich y Javier Milei, figuras que hasta el año pasado no aparecían en el radar K.

Larreta, a su vez, sigue sin sumar al kirchnerismo en sus críticas y hasta mandó a sus funcionarios a reivindicar a Hebe de Bonafini, cuando los trolls del PRO inundaban las redes sociales de repudios a su memoria.

Al jefe de Gobierno los votos de Cristina en la Ciudad le sirvieron siempre, por pocos que sean. Nunca olvidará que en 2015 pudo perder porque esa fracción del electorado optó por Martín Lousteau en el ballotage. No le puede volver a pasar. 

A nivel nacional la situación no es tan diferente: las encuestas otorgan una imagen favorable a Larreta entre los potenciales votantes de Cristina Kirchner. O al menos no tan negativa, 

A la vice no le importa y juega para él, si se trata de dibujar un escenario con ella afuera. Durante el acto en La Plata dedicó varios párrafos a hablar de seguridad, para no perder votos por derecha; y amplió sus denuncias sobre la supuesta participación de Bullrich en el fallido intento por matarla.

Como en twitter, Cristina acusó al diputado Gerardo Milman, mano derecha de la presidenta del PRO, de armar la logística para que le disparen en la cabeza.

Aunque no lo demuestre, a Bullrich las acusaciones le pesan, no sólo porque hay pruebas que deberá explicar en una campaña electoral (¿Alguien imagina un debate presidencial sin este tema?), sino porque, sabe, la imagen de caos social que transmite alimenta el núcleo duro, pero puede apartar a electores claves en un ballotage.

La apuesta de Bullrich es llegar a esa instancia con los votos de la juventud liberal, que no duda en acompañar en fotos y videos en redes sociales. No le importa si se trata de chicos acusados de amenazas y extorsiones.

En esas andanzas twitteras, la exministra se exhibió con los implicados en el ataque a Cristina y no se lo perdonarán. Las imágenes inundaron las calles de Buenos Aires y las redes sociales, cuando resulte necesario.

Bullrich está embalada con encuestas que le asignan un triunfo categórico ante Larreta, sólo posible de evitar si le roban las urnas en algunas provincias, donde mide bien pero no tiene dirigentes decididos a acompañarla.

El motivo (y se lo dicen) es que Larreta financia campañas locales y esas elecciones serán antes que la de Nación. No hay un motivo para que un dirigente se pierda esa ayuda y resigne chances de ganar en provincias y ciudades.

Pero en cada rincón del país hay kirchneristas y sus referentes coinciden en que Larreta es el menos malo. “No creo que Bullrich gane. Sería muy malo para el país”, vaticinó Máximo Kirchner en una entrevista, como si fuera parte de la contienda PRO.

Milei perdió una oportunidad de conciliar con los K y resultar favorecido, si negociaba eliminar las primarias en la Nación y la provincia. Le hubiera permitido llegar a 2023 con mejores chances, porque la primera vuelta licúa a las terceras fuerzas para las generales. 

Sergio Massa y Máximo esperaban que el liberal lo tuviera en cuenta y aportara sus votos, pero no lo lograron.  El miedo a una represalia PRO pudo más. No le importó que lo usaran para aprobar una ley de boleta única en Diputados que cajoneó en el Senado para que los liberales no le saquen provecho.

Cristina empezó con una tarea fina: vincular, siempre que pueda, a Milei con los incidentes de 2001, aún presentes en la retina de los argentinos. Aprovecha su permanente y exagerados elogios a Domingo Cavallo, protagonista de esos días. 

Vincula el fracaso del menemismo, del que ella formó parte, a las ideas que repiten como novedosas Macri, Milei y Bullrich. En tiempo de Marcos Peña como jefe de campaña, no le hubieran dejado ese discurso servido en bandeja. 

La confrontación con Cristina no perjudica a Bullrich en la interna pero podría complicarle el tránsito para el ballotage. Los encargados de financiar las campañas miran la película completa. 

Por eso, tal vez la sociedad tácita con el kirchnerismo sea un capital decisivo y silencioso de Larreta, quien no supo cómo romper con Macri y le está costando ser más competitivo que Bullrich. Necesita ayuda. De quien sea. 

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