Macri define en mayo si es candidato o si sólo maneja la campaña - Política y Medios
04/12/2022 - Edición Nº5420

LA INTERNA, DESDE ADENTRO

Macri define en mayo si es candidato o si sólo maneja la campaña

El expresidente reunió a la tropa del PRO en sus oficinas de Olivos y salió con un mensaje: no se baja de una candidatura presidencial y quien quiera ocupar ese lugar tendrá que preguntarle si está de acuerdo.

Por: J.Nye

 

Mauricio Macri reunió a la tropa del PRO en sus oficinas de Olivos y salió con un mensaje: no se baja de una candidatura presidencial y quien quiera ocupar ese lugar tendrá que preguntarle si está de acuerdo, si no quiere tener piedras en el camino.

Sus operadores llamaron a medios y dirigentes que escucharon asombrados como Cristian Ritondo, en un acto de sinceridad brutal, salió a la vereda diciendo que los candidatos presidenciales del PRO son Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal.

No nombró a Macri, quien había convocado a la reunión, según dijo, para resolver un nuevo cruce público entre Bullrich y Larreta, esos que le permiten ponerse por arriba para mandarlos.

Cansados de esa situación, los autoproclamados candidatos presidenciales se juntaron antes para hacer las paces y empezar a imaginar una vida sin Macri, tal vez la única necesidad común.

El expresidente los agobia: les escribe para pedirles posicionamientos específicos, los cita cuando les parece y arma los encuentros de conciliación si se pelean. La ex ministra, siempre más iniciativa, fue la primera en advertir que esas escenas sólo benefician a Macri. 

“A mí no me manda nadie”, filtró Bullrich por los diarios amigos antes de ir a Olivos, donde casi no habló. No tenía nada qué decir. La primera consecuencia de la interna PRO es que debieron aceptar la propuesta de la UCR para hacer listas cruzadas, al estilo Córdoba 2021.

No habrá interna de un partido contra otro, sino combinaciones variadas según las afinidades del caso. Gerardo Morales se imagina en una lista con Larreta y Martín Lousteau en la Ciudad de Buenos Aires.

Y Bullrich trata de convencer al senador Alfredo Cornejo, quien tardó dos días en solidarizarse con Macri por las críticas que hizo Morales en el último acto radical.

El esquema continuaría con un sinfín de listas legislativas, surgidas de afinidades en cada provincia. Así de complejo e impredecible, porque, se sabe, los electores toman las boletas desde las puntas. Los candidatos a presidente y a intendentes son los que valen. 

A Macri esas alquimias lo tienen sin cuidado y se conforma con no perder vigencia y estar a la hora de las definiciones.

Es raro, porque desde 2019 no dejó de mandar, pero cuando hubo que cerrar listas en 2021 no le dieron la lapicera. Con que eso no se repita se conforma y mientras todos concurran a las reuniones que convoque, sentirá que puede mandar.

Macri sabe que el sprint final de una campaña presidencial no es nada fácil, porque se necesita dinero y expectativas, los dos grandes secretos de los presidenciables.

“No tengo 100 millones de dólares, pero te puedo romper el orto”, le dijo Bullrich a Larreta en enero, cuando supo que querían correrla con la billetera.

Hoy las encuestas muestran mejor a la ex ministra, pero el jefe de Gobierno sigue exhibiendo billetera. Tiene suerte: los porteños le permiten gastar la plata en sus quehaceres electorales.

Como siempre cuando no se trata de peronismo, será clave la decisión del círculo rojo, ese grupo selecto de empresarios que dominan los recursos estratégicos del país. Macri les promete un triunfo, para que no lo olviden. 

“Sólo puedo ganar yo”, llegaron a escucharlo, pero saben que es un pésimo candidato para una elección general. Larreta es el mejor para un ballotage, pero en las otras dos instancias no tiene garantías de triunfo y por eso no se anima a pelear con Macri.

Disfruta cuando lo enfrentan sus socios radicales, confiados en ganarle o hasta en sacarlo de carrera antes de presentar listas.

“Estamos haciendo todo para que Larreta no sea Alberto”, bromean en el partido centenario. A Macri no le causa gracia. Todavía quiere ser candidato, o al menos poder tomar decisiones. 

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