Adolfo Rodríguez Saá puso en el freezer la ampliación de la Corte - Política y Medios
04-03-2024 - Edición Nº5876

EL OJO PARLAMENTARIO

Adolfo Rodríguez Saá puso en el freezer la ampliación de la Corte

Los diputados pidieron abrir un debate de actualidad sin encuadre reglamentario. Batakis visitó a Massa y está dispuesta a ir al Congreso cuando la inviten. Los gremios piden cerrar en las vacaciones. ¿Parrilli sigue con proyectos que nunca son ley?

Debate abierto

La Cámara de Diputados tenía sesión prevista para el martes 5 para tratar las leyes de consenso y a Martín Guzmán se le ocurrió renunciar el fin de semana anterior.

La oposición no quería exponerse a un consenso bobo, pero Sergio Massa tampoco estaba dispuesto a convertir el recinto en un ring sin control.

Así fue como en la reunión de labor parlamentaria surgió la idea de tomar una hora y media para que los diputados hablen de actualidad, a libro abierto y sin otro límite que el tiempo.

Lo curioso es que en el reglamento no figura esa posibilidad y quedó un precedente para cuando los diputados se quieran filmar y no sepan bien cómo.

Además, Massa aceptó intercalar cuestiones de privilegio de diputados opositores entre medio del tratamiento de las leyes, con lagunas particularidades en los horarios: María Eugenia Vidal tuvo el prime time de las 21 horas para pegarle a Silvina Batakis y Fernando Iglesias habló a las 2 de madrugada.

Batakis está cuando la llamen

La ministra de Economía Silvina Batakis visitó a Sergio Massa en su despacho para repasar su programa financiero y las leyes que involucran a su cartera en el segundo semestre.

La principal es el presupuesto, que debe presentar el 15 de septiembre, con acto público en el salón Delia Parodi. El año pasado, Guzmán no pudo ir porque no lo invitaron, pero con Batakis no podrán hacer lo mismo.

Claro que antes la ministra deberá testear si tiene los votos así no espera hasta diciembre para que la llamen. Un dato: Cristian Ritondo, jefe del PRO, dijo que en el recinto que en diciembre Massa y Máximo quisieron negociar modificaciones con Gumzán, pero no les prestó atención. No debería repetirse.

Adolfo lo hizo

Nadie lo llamó y él lo cobró caro: Adolfo Rodríguez Saá, de él se trata, no votará la ley para ampliar la corte suprema a 25 jueces, como proponen los gobernadores.

Sin su voto no fue posible tratarla esa semana, porque el oficialismo no tiene los números para aprobarla. Defendió su proyecto para que la Corte tangan 9 miembros, que presentó en 2016 por primera vez y no tuvieron en cuenta en el debate en comisión. 

La ley para ampliar la Corte a 25 fue presentada por 7 gobernadores, entre ellos el puntano Alberto Rodríguez Saá, hermano de Adolfo, que no pudo ir porque tenía Covid 19. Supo que se firmó el dictamen mientas ase recuperaba y no le cayó bien.

"No me pidan votar leyes que no coincido y encima se tragan en Diputados", le dijo a Oscar Parrilli, el primero en pedir revisar su postura. Su jefe José Mayans quedó en reunirlo con Cristina y abrir el debate. Por ahora, la ley no sale.

Los testimonios de Parrilli

Osar Parrilli no para: desde que asumió como senador, presenta proyectos que rara vez son aprobados y sin lo son, se traban en Diputados.

Los acumula de a decenas, pero en la última semana, con la interna oficialista como ingrediente para complicar las cosas, dejó claro que no se rendirá.  

Esta semana, presentó un proyecto para que los chacareros estén obligados a liquidar los granos al precio más alto entre su contrato y el embarque, una media que intenta evitar la especulación de firmar un contrato a futuro y pagar por el presente. 

Por ahora no tiene fecha de tratamiento, como tampoco la reforma de la consulta popular que aún no dictaminó.

Ni la ley para exceptuar a la AFIP, el Banco Central y el Congreso del secreto bancario. En su bloque empezaron a cansarse de seguirle el ritmo con proyectos que no prosperan. Pero él no se rinde.

Los gremios paran

La asociación de personal legislativo consiguió un compromiso para paralizar la actividad las últimas dos semanas de julio, para que los empleados tomen sus habituales vacaciones forzadas.

Se trata de una práctica habitual en tiempo de sesiones presenciales, suspendida durante la pandemia cuando la virtualidad permitía reducir el personal.

El objetivo es garantizar que los empleados estén disponibles el resto del año, inclusive si hay sesiones extraordinarias en diciembre. En este 2022 no será fácil abrir los recintos en pleno mundial de fútbol. 

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