Morales pateó el tablero y Juntos profundizó su crisis de liderazgo - Política y Medios
25/06/2022 - Edición Nº5258

LA INTERNA, DESDE ADENTRO

Morales pateó el tablero y Juntos profundizó su crisis de liderazgo

El presidente de la UCR no les teme a los halcones del PRO y así lo hizo saber el 8 de marzo, cuando junto a los gobernadores peronistas se presentó en el anexo C de Diputados a pedirles que aprueben el acuerdo con el FMI.

Por: J.Nye

 

Gerardo Morales no les teme a los halcones del PRO y así lo hizo saber el 8 de marzo, cuando junto a los gobernadores peronistas se presentó en el anexo C de Diputados a pedirles que aprueben el acuerdo con el FMI.

Muchos no lo soportaron, como Fernando Iglesias, quien se ausentó de la sesión en señal de protesta, al igual que el neuquino Francisco Sánchez y el fueguino Héctor “Tito” Stefani.

El gobernador de Jujuy y presidente de la UCR ya se había salido con la suya: después de arduas negociaciones, Sergio Massa coordinó un texto que conformó a Alberto Fernández y a los líderes de Juntos por el Cambio.

Mauricio Macri fue el último en ceder. Mientras Massa negociaba en el despacho del jefe de la UCR Mario Negri, el expresidente irrumpió en un zoom de la mesa nacional de Juntos por el Cambio para pedir que voten en contra.

Estaba en minoría, porque a Morales se sumó Elisa Carrió, la primera en reclamar que se evite el default cuando la renuncia de Máximo Kirchner a la jefatura del bloque Frente de Todos motivó a Patricia Bullrich a jugar con fuego, que es lo que más le gusta.

La jefa del PRO y Macri querían que Alberto desistiera del debate parlamentario, derogara la ley qué él mismo envió al Congreso para auto obligarse a ese trámite y negociara con el FMI por decreto.

Fue una recomendación de los abogados de Macri para quedar mejor parado en la querella que le inició el procurador del tesoro Carlos Zannini por el crédito stand by que le pidió al FMI en 2018, por el que ingresaron 44.700 millones de dólares de los que no hay mayores rastros.

Hasta hubo una fuerte presión en redes sociales de los trolls macristas, que se preguntaban en sus cuentas de twitter si era cierto que los legisladores de Juntos por el Cambio iban a colaborar con Zannini votando la ley.

Macri llamó a todos los jefes de bloque, pero no pudo con el tesón de Morales, quien ante los legisladores enumeró las consecuencias que tendría en las provincias un default declarado por el Congreso, un hecho sin precedentes.

Simple: entraban en cesación de pagos por tiempo indefinido y se caían todos los proyectos de inversión. Un suicidio colectivo. Los halcones del PRO refutaban: “No es cierto, porque Alberto negocia por decreto y listo”. Tampoco podían asegurarlo, porque el presidente nunca dijo que esa era una opción.

El zoom de la mesa de Juntos del miércoles, el decisivo, dejó golpeado a Macri, quien ya se había desconectado de la reunión virtual del domingo anterior. Insistió hasta donde pudo, logró arrastrar a Horacio Rodríguez Larreta, pero chocó con Morales y Carrió.

El jefe de Gobierno volvió a quedar desdibujado. Le dijo a su círculo íntimo que iba a forzar la sanción de la ley a último momento “para negociar”, pero Morales se le anticipó y lo dejó sin juego. Sus referentes en la Cámara, Diego Santilli y Álvaro González, ni participaron de las negociaciones.

Cristian Ritondo y María Eugenia Vidal pasaron desapercibidos y todo el manejo de la letra chica lo tuvo Luciano Laspina, referente en temas económicos y abierto a ser ministro de cualquier presidente PRO.

El santafesino quedó encerado: si continuaba con la beligerancia de Macri y el PRO votaba en contra, la ley iba a ser aprobada con abstenciones y Massa saldría a gritarle al sistema financiero que el mismo partido que tomó el crédito con el FMI puso sus votos para defaultearlo. Una mancha eterna.

Derrotado, el ex presidente se conformó con que al menos se admitiera con cierta ambigüedad que algunos dólares se usarán para sanear el déficit, su método preferido cuando estaba en la Rosada que empujó al país al abismo.

Lo consiguió a medias: cuando Carlos Heller estaba en la comisión de presupuesto listo para dictaminar, en el despacho de Massa Laspina logró insertar que habría dinero destinado al presupuesto. “¿Acaso alguien tiene mi nombre para seguir negociando?”, gritó Negri ante los micrófonos, en la sala desde el anexo C.   

La interna de Juntos fue tan tediosa, que eclipsó la del Gobierno, que tuvo 41 de sus 118 diputados votando en contra. Muchos recién se animaron a no pulsar el botón verde cuando supieron del respaldo de la oposición, confirmado en comunicados y twitter.

Macri y Bullrich no soportaron el resultado final y se callaron, a la espera del próximo zoom. Morales lo fue a festejar al Congreso y llamó a los halcones del PRO a una reflexión: a su entender, la grieta resta y nadie podrá gobernar en 2023 si la sostiene. Larreta no dijo nada. Prefirió no hablar. 

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