El vino argentino logrará este año la mayor exportación de su historia - Política y Medios
26/01/2022 - Edición Nº5108

ANÁLISIS

El vino argentino logrará este año la mayor exportación de su historia

Aún con los problemas logísticos de la pandemia y la falta de botellas a nivel interno, se estiman ventas al exterior de fraccionado, granel y mosto por casi US$1.000 millones, superando el record de hace una década. La marca argentina más vendida en el mundo el año pasado fue la más consumida en Reino Unido en 2021. 

Por: Patricio Ballesteros Ledesma

 

Así como el mate es la infusión nacional por ley desde 2013, ese mismo año también el vino fue declarado como la bebida más representativa de la Argentina, que se sustenta en una tradición que nació incluso antes que la patria y ya forma parte de la identidad del país. 

La actividad vitivinícola es una de las más antiguas en estas latitudes, iniciada por los colonizadores con fines religiosos primero, y luego traída por los inmigrantes europeos para mantener una costumbre cultural. Atraviesa a todas las clases sociales y tiene un consumo popular.

Aunque su producción hoy alcanza altos niveles de mecanización por los volúmenes que maneja, continúa siendo una importante fuente de trabajo para las regiones en donde se encuentran los viñedos y bodegas.

La Argentina está en el sexto puesto en producción de vinos a nivel global con 11,8 millones de hectólitros y ocupa el séptimo lugar por la superficie implantada, con casi 230 mil hectáreas.

Y más allá de las fluctuaciones del consumo interno, que ha cambiado cantidad por calidad, y que compite fuerte con la cerveza entre las bebidas alcohólicas, su performance exportadora ha logrado volúmenes crecientes en las últimas décadas.

[Octavo exportador en el ranking mundial]

En la evolución, con fuertes inversiones extranjeras y la incorporación de tecnologías de nivel internacional, la Argentina logró un lugar destacado en el mercado global del vino de calidad, impulsado por la cepa insignia (Malbec) y el octavo puesto en el ranking de exportadores. 

Ya es una costumbre encontrar etiquetas locales premiadas en concursos del sector y altos puntajes en las publicaciones especializadas que catan los vinos top de todo el mundo.

La vitivinicultura es una de las mayores economías regionales, tiene 900 bodegas activas en todo el territorio (Mendoza y San Juan son por lejos las principales provincias por superficie implantada, seguidas por Salta, La Rioja, Río Negro, Neuquén y Catamarca), y una de las 10 principales cadenas exportadoras. 

El 92% de los 17.600 viticultores tienen hasta 25 hectáreas y son los que concentran el 55% de la superficie total cultivada de vid en el país, que se reparte entre las cepas Malbec (21%), Cereza (15%), Bonarda (10%), Criolla Grande (8%), Cabernet Sauvignon (8%), Syrah (7%), Pedro Giménez (6%) y resto de variedades (25%). Además, toda la industria genera más de 106.000 puestos de trabajo directos y 280.000 indirectos.
    
[Faltan botellas, barcos y contenedores]

Este año, pese a las dificultades que dejó como arrastre la pandemia, como los retrasos logísticos y de distribución (merma de barcos y contenedores), más limitantes locales, como la falta de botellas derivada de la falta de stock suficiente de los fabricantes (se requieren 20 a 30 millones más), el sector logrará un record de exportaciones. 

Así se podrá compensar una leve caída del consumo local, que es uno de los mayores del mundo, de 20,1 litros/habitante en 2020 versus 19,4 litros en 2021, en ambos casos a junio (lo que significa menos de 100 millones de cajas despachadas al mercado interno, o sea 900 millones de litros). La caída fue menor en su versión botella, ínfima en las etiquetas de alta gama, y bastante mayor en tetra-brick, damajuana y otras presentaciones. 

El Instituto Nacional Vitivinícola informó que en noviembre pasado los envíos de vinos fraccionados crecieron 21% en volumen y 25,2% en valor FOB, en comparación con igual mes del año pasado, con ventas de 200.336 Hl por US$75,3 millones. En el acumulado del año, en todos sus envases, las ventas externas aumentaron 8,6% en cantidad, 16,1% en monto y sumaron 2 millones de Hl por US$775 millones.

[La mejor performance externa de la historia]

A días de cierre del ejercicio, el 2021 se proyecta cerrar con una exportación de vinos total cercana a los US$900 millones, que se incrementa a US$1.000 millones si se suman los envíos de mosto. Esa cifra final supera al record histórico de US$922,5 millones alcanzado en 2012, en un contexto local y global muy distinto.

“Sin dudas el esfuerzo del sector privado, corporaciones y cámaras, sumado a las medidas del Gobierno reduciendo retenciones a pymes y duplicando los reintegros a las exportaciones de vinos totales han tenido efectos positivos en lo que va del presente año, declaró Martín Hinojosa, presidente del INV.

El informe del INV consigna que Estados Unidos, Reino Unido, Brasil, Paraguay, Canadá, México, Países Bajos, China y Rusia lideran el ranking de países de destino (se envía a 127 países), y que China, Brasil, México y Canadá tienen crecimientos superiores al 50% vs el 2020. De las 500 bodegas locales que exportan, las tres principales de vino fraccionado son los grupos Peñaflor, Catena y Familia Zuccardi, todas de capitales argentinos.

“Con la tendencia actual cerraríamos 2021 con record histórico. Nuestro objetivo es llegar a US$1.000 millones en vinos en botella, es el compromiso que encaramos con el Ministerio de la Producción y esperamos lograr ese nivel el año próximo”, comentó José Alberto Zuccardi, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina. 

Aunque optimista, el líder de la Coviar y de las bodegas Familia Zuccardi y Santa Julia, tercera exportadora de vino del país, sostiene que la mayor amenaza para la competitividad es el tipo de cambio. “El dólar se ajustó muy por debajo de la inflación y de nuestros costos. Recibimos por exportaciones dólares al cambio oficial y, si bien importamos al mismo valor, somos un sector que genera divisas, porque las compras en el exterior son menores”, remarcó.

[Caen envíos a granel, no tanto en valor]

Aunque este año el fraccionado mostró un desempeño positivo, los envíos de vino a granel no tuvieron el mismo desempeño y, comparando noviembre 2021 versus 2020, las exportaciones en esa modalidad cayeron 11,5% interanual, mientras que en el acumulado de los 11 meses, la baja llegó al 14,3%. 

“Si bien las exportaciones de vinos a granel caen en volumen en el acumulado del año un 41%, lo hacen sólo un 14% en valor, lo que implica una recuperación importante de los precios. Recordemos que el año anterior se realizaron exportaciones de vinos a granel de stock excedentarios de 2019 a precios muy competitivos”, analizó Hinojosa.

Se refiere a que en 2020, en medio de la pandemia global, la Argentina fue uno de los 4 países productores (seguida por Italia, Nueva Zelanda y Portugal), que lograron un incremento en el volumen exportado, con un 60% de aumento del granel, ya que se enviaron 395 millones de litros, que superaron en 83 millones de litros el total de 2019 (26,7% más).

Pero la comercialización creciente de miles de botellas y contenedores no es la única forma en que la industria vitivinícola atrae divisas, la recepción de contingentes y viajeros del exterior en las regiones productivas y las bodegas abiertas al turismo también generan ingreso de dólares y dinamizan las economías locales.

[Ventas externas y enoturismo receptivo]

Entre las particularidades que se dieron este año, una bodega argentina de capitales chilenos (Trivento), que en 2020 fue la marca local más vendida en el mundo, según la consultora global IWSR Drinks Market Analysis, logró ser la más consumida en el Reino Unido durante 52 semanas consecutivas con su Reserva Malbec, superando a sus competidoras de la Unión Europea más tradicionales y sus pares del nuevo mundo. Desde 2013, esa etiqueta era el vino argentino más vendido en Europa.
    
Según datos de la consultora Nielsen, ingresaron al mercado británico cajas de botellas con esa etiqueta por más de US$95 millones en ese lapso, que representan una parte significativa de las ventas a ese destino, segundo en importancia para el país, y en el que el mayor exportador en botella es la bodega local Peñaflor del Grupo Bemberg.

Con la apertura de fronteras tras las restricciones del Covid-19, la vitivinicultura también tiene una gran incidencia en la industria sin chimeneas que es el enoturismo, internacional pero también regional y local, que genera un efecto multiplicador en la hotelería y gastronomía de sus áreas de influencia y el ingreso de divisas de los extranjeros. 

Hay más de 240 empresas vitivinícolas que atienden a visitantes de las denominadas Rutas del Vino y emplean a cientos de trabajadores en planta permanente y eventuales. Con medidas de estímulo, capacitación, apoyo económico estatal y protocolos sanitarios, lentamente, comienzan a abrir sus puertas nuevamente. 
 

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