Lilita pateó el tablero y en Juntos hay una interna feroz - Política y Medios
25/06/2022 - Edición Nº5258

LA INTERNA, DESDE ADENTRO

Lilita pateó el tablero y en Juntos hay una interna feroz

Carrió dejó claro su diseño preferido: Macri no está jubilado y tiene la última palabra; mientras que Larreta debe sumar credenciales para ser candidato a presidente y su plan de gobernar con una fracción de la oposición no es bienvenido. Si no atiende a Sergio Massa, mejor.

Por: J.Nye

 

Sin eufemismos, como acostumbra, Elisa Carrió dibujó el mapa de buenos y malos de Juntos por el Cambio hasta 2023. Se ubicó entre los primeros con Mauricio Macri y quien lo acompañe y situó en la vereda de enfrente a cualquiera que lo desafíe.

En esa lista dejó a Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y la minoría radical patrocinada por Enrique “Coti” Nosiglia y representada en el Congreso por el senador Martín Lousteau y el diputado Emiliano Yacobitti.

Lilita inició sus ataques en entrevistas y les dio forma de confrontación definitiva en un acto en Luján, que sólo reivindicó Macri y asintió con su silencio la jefa del PRO Patricia Bullrich.

Los radicales atacados se defendieron y Larreta sólo se atrevió a cuestionar a Carrió a través de terceros. Su temor en poner en cuerpo en las difíciles empezó a agotar a quienes sí se exponen para defender su candidatura presidencial.

Se lo hizo sentir Nosiglia, cuando en plena sesión de la Legislatura porteña lo obligó a reescribir su proyecto para rezonificar terrenos. Sin esas modificaciones, no lo votaba.

Vidal no habló, pero su candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, reelegido como jefe del PRO en Diputados y apuntado por Lilita en su pirotecnia verbal, lanzó un operativo para vaciar a la Coalición Cívica en el Congreso.

Su plan a todo o nada: si los lilitos lo bochan para sustituir al radical Mario Negri como jefe del interbloque, aun cuando es la autoridad del frente con más dirigidos a cargo, juntará los porotos para nombrar en ese lugar al también cordobés Rodrigo De Loredo, otro de los ahijados de Coti.

Así de descontrolada está la interna de Juntos y, por el volumen de los actores y las expectativas de ir por todo en 2023, no parece fácil lograr la paz en el corto plazo.

Lilita dejó claro su diseño preferido: Macri no está jubilado y tiene la última palabra; mientras que Larreta debe sumar credenciales para ser candidato a presidente y su plan de gobernar con una fracción de la oposición no es bienvenido. Si no atiende a Sergio Massa, mejor. Halcones y palomas.

Para la chaqueña, además, Diego Santilli es mejor candidato a gobernador que Ritondo, que sigue del lado de los malos por presuntos vínculos con fuerzas de seguridad poco felices. Eso dice ella.   

Y el gobernador jujeño Gerardo Morales, cree Lilita, debe presidir la UCR y sepultar a “Evolución”, el sello interno de Coti que usa para pelear por cargos partidarios y legislativos. Aun cuando lo integren jóvenes prometedores como De Loredo, el puntano Alejandro Cacace y la porteña Dolores Martínez.

A Carrió la exaspera la obsesión de Nosiglia por operar en terrenos de justica y la inteligencia. Y aún más el poder que retiene en esos ámbitos el ex presidente de Boca Daniel Angelici, aliado de Ritondo y dispuesto a financiar su campaña. Su caja feliz se basa en concesiones del juego en la provincia de Buenos Aires que le garantizan los legisladores del PRO, vía telefonazos de Vidal y Larreta. Todo tiene que ver con todo.

La paz temporal con Bullrich completa el escenario de Lilita: mientras no choque de frente con Macri, está todo bien. Tampoco enfrenta al liberal Javier Milei, aun cuando califica a la Coalición Cívica como los progresistas que dañan al país.

El presidente de la Coalición, el diputado Maximiliano Ferraro salió a cruzar al economista sin un aval de su jefa, una rebelión en la granja que no registra antecedentes.

Tendría que ver con la paulatina pérdida de incidencia en el reparto de poder. Por caso, Lilita no logró que Larreta nombre a Fernando Sánchez en algún cargo de la Ciudad. Coti Nosiglia tuvo mejor suerte y ubicó a su hijo Juan como subsecretario de Deportes.

Sin una bolsa de trabajo dinámica y eficaz, la Coalición Cívica no tiene destino, pero la vigencia de Carrió no está en juego: sus vínculos subterráneos con el poder real y su condición de figura mediática la mantienen en la primera fila.

La interna, con jugadores tan claros y visibles y dispuestos a ir a fondo, se vivirá en cada tema de coyuntura. Una carrera de obstáculos hasta 2023 que enfrenta expectativas, proyecciones y padrinazgos.

Con dirigentes que ambicionan ganar elecciones y otros que no se resignan a irse y se sostienen en Lilita, que tampoco da un paso al costado. Nunca.

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