28 de septiembre de 2020 - Edición Nº4623

La educación en tiempos de cuarentena

Muchos países resultaron afectados por la cuarentena obligatoria, incluida la Argentina, donde se tuvieron que implementar de urgencia distintas medidas e incentivar propuestas educativas a distancia.

 

Garantizar una educación para todos y todas se transformó en algo prioritario, pero claro: no todos tienen el mismo acceso a la tecnología y a una buena conexión de internet.  Una computadora familiar que tiene que alcanzar para varios chicos en edad escolar (si es que hay computadora), entre tantos otros, es uno de los muchos obstáculos que dificultan poder garantizar este derecho fundamental, más aún en un escenario de pandemia mundial.

Es así que se visibilizan las dificultades del uso de las tecnologías para la educación, situación que lleva a que el uso del celular en las actividades escolares sea central, pero que el mismo debe contar con una buena conexión y acceso a internet. Por eso aquí las desigualdades pueden profundizarse.

A su vez, si a esta situación de emergencia educativa nacional le agregamos la alimentación de los chicos que necesitan de los comedores escolares y la función social de contención que cumplen los establecimientos, debemos como educadores poder centrarnos no sólo en las tareas y actividades educativas de los chicos, sino que también deberíamos incorporar un nuevo hábito en el trabajo a distancia con ellos: el de acompañamiento y contención, ya que en este contexto son tan importantes como los aprendizajes esperados por la currícula.

A las limitaciones técnicas  para realizar “tareas virtuales”, se le suman desafíos pedagógicos y didácticos, ya que el gobierno de la provincia de Buenos Aires ha repartido muchos libros educativos, pero cabe preguntarse si alcanzan para garantizar el derecho a la educación para todos y todas.

También, parece importante preguntarse: ¿Qué hubiera pasado si no se hubiese interrumpido el programa Conectar-Igualdad que garantizó, en gran parte, el acceso igualitario a las nuevas tecnologías? ¿Qué estamos enseñando y aprendiendo en estos días? ¿De qué manera evaluamos a los chicos si esta situación se prolonga a lo largo del año? ¿Cómo se posiciona el docente y qué rol tiene en una situación particular como esta? Son solo algunos de los interrogantes que hoy tenemos.

Es vital, ante esta situación de emergencia, el cuidado de la salud y las mismas familias mayoritariamente así lo entienden, pero tenemos que garantizar que nadie quede afuera de nuestro sistema educativo, cuya área tuvo que implementar diversas propuestas que se irán adaptando, moldeando y reacomodando en la práctica, en una situación que nadie esperaba a comienzo de año. Una buena reacción de emergencia, en un año que había comenzado con la buena noticia que casi todas las provincias habían arrancado las clases en tiempo y forma, aunque ahora el foco de atención de la gestión educativa cambió radicalmente.

 

 

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