Sábado 21 de julio de 2018
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ENTREVISTAS | 25.16.2016

Aritz Recalde: “El año 2019 nos encontrará unidos o dominados”

P&M dialogó con el sociólogo y profesor de la UNLA (Universidad Nacional de Lanús), Aritz Recalde, quien recientemente ha publicado su último trabajo “Intelectuales, Peronismo y universidad”. En esta segunda entrega de la entrevista reflexiona sobre la reorganización interna de los movimientos sociales, el rol de la juventud peronista y el nuevo peronismo, de cara a un futuro cercano.

Los desafíos de la reorganización.

¿Cuáles son los desafíos para el Peronismo?

En la época de Perón el justicialismo era la organización dinámica de una revolución nacionalista y obrerista. Desde el 1 de julio del año 1974 el peronismo fue mutando y siendo el partido del orden que llegó a acompañar el liberalismo menemista. No hay “un peronismo”, sino varios. La diversidad del peronismo es ideológica, política o social. En este marco, el desafío del peronismo es el de reconstruir un Proyecto nacional alternativo al neoliberalismo (Unidad de concepción). Como “modelo” a seguir están el peronismo histórico y sus planes quinquenales o la Constituciónde 1949 y los derechos recuperados en los últimos 12 años. Recientemente se reunió el peronismo en Formosa y se publicó la “Declaración de Formosa” que trabaja la unidad de concepción.

Habiendo acordado aspectos básicos de un Proyecto nacional, el siguiente paso fundamental es la unidad del Movimiento (unidad de acción). Por un lado, está el Partido Justicialista, los intendentes, diputados, concejales o gobernadores. El movimiento obrero organizado y sus organizaciones deben formar parte fundamental del espacio. A su vez Cristina impulsa un Frente cívico con participación de sectores externos al peronismo que deben sumarse. Luego hay un inmenso espacio de organizaciones libres del pueblo, sociales, deportivas o culturales, que deberían integrase activamente. Estos son tiempos de debate y debe trabajarse la unidad, luego van a ir surgiendo los candidatos y acuerdos electorales.

En el año 2003 Néstor Kirchner recuperó un Proyecto Nacional desarrollista para el peronismo. Además y tema fundamental, el nuevo Presidente conformó una conducción política fuerte y eficaz. El Proyecto nacional que en buena parte se fue tejiendo sobre la marcha permitió la reconstrucción de la industria e impulsó la intervención del Estado en infraestructura básica y en el terreno social. En el ámbito geopolítico el Frente Para la Victoriaapostó a la unidad regional y a la búsqueda de nuevos aliados como los BRICS. Néstor tuvo en claro que la Argentinatenía que dejar de ser un satélite de los EE-UU, para conforman una política exterior soberana como postuló Perón.

Kirchner interpretó la crisis del año 2001 y convocó a los diversos actores sociales y políticos que habían impulsado la lucha social desdela CGT, la CTA o las organizaciones sociales. Además, integró a representantes del aparato político (siempre “oficialistas”), al empresariado concentrado nacional y extranjero y a otros diversos representantes de la producción, la cultura y el trabajo. Había que salir del “infierno” y lo apoyaron piqueteros, sectores de clase media, la SRA, Clarín o la UIA. Con el tiempo, estos apoyos económicos y políticos iniciales se fueron perdiendo o modificando. El debate sobre las retenciones móviles es un ejemplo de ello.

En lo programático, Cristina tuvo la tarea de la “sintonía fina” y enfrentó aliados circunstanciales como el complejo agroexportador o los medios de comunicación oligopólicos. Durante sus mandatos se tomaron decisiones fundamentales como la sanción de la AUH o la recuperación de YPF. En el plano político y a diferencia de Néstor, Cristina intentó con más fuerza conformar un espacio político al cual consideró como “propio”. El Gobierno nacional rompió vínculos con la conducción de la CGT e intervino en las listas de varias provincias y municipios. Intentó consolidar su herramienta política con Unidos y Organizados y luego directamente conla Cámpora. En el plano electoral, la estrategia aplicada en 2013 y 2015 obtuvo escasos resultados o incluso estrepitosas e históricas derrotas. En el aspecto político de mediano plazo, el futuro dirá si esta estrategia deja resultados positivos para el Movimiento.

La estrategia política de Cristina puede relacionarse con la ruptura con el complejo agroexportador, con Clarín o conla UCRde Julio Cobos. Estos momentos fueron un llamado de atención sobre la necesidad de consolidar un espacio propio y coherente con el proyecto. Ahora bien, el fracaso de Unidos y Organizados también mostró que solamente con la “tropa propia” se pueden perder elecciones otorgando al neoliberalismo y al capital extranjero el gobierno nacional y el de varias provincias y municipios.

Para consolidar la necesaria unidad política que demanda la hora, todos los actores deben pegarse un “baño de humildad”. Sin las organizaciones libres del pueblo y los miles de dirigentes de todo el país que lucharon arduamente, no existiría el 2001 que expulsó al gobierno neoliberal y tampoco iba a ser fácil la asunción y el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner. Por otro lado, es innegable que el kirchnerismo le dio nueva vitalidad al peronismo y a las cientos de organizaciones populares. La decisión de sectores del kirchnerimo de gobernar sin reconocer representaciones intermedias (sindicales, sociales o políticas), no parece ser viable como estrategia de poder. La inversa (gobernar sin reconocer 12 años de gobierno y la importancia de Cristina), no parece ser posible. Juntos son una alternativa nacional, separados van a ser derrotados. El año 2019 nos encontrará unidos o dominados.

¿Cuál es el rol de la juventud en esta coyuntura?

Tradicionalmente, el peronismo realizó un ordenamiento por frentes políticos, de clase, de género y etarios. Había una rama política (Partido), una rama femenina, una representación de trabajadores y en los años setenta un espacio juvenil. Perón le otorgó lugares estatales al empresariado nacional, a los militares, a los sindicatos o a la iglesia, ya que consideró que la verdadera democracia es la que ejecutan las organizaciones libres del pueblo. Dentro de este espacio, la diferenciación de clase fue considerada fundamental ya que Perón entendió que los trabajadores eran la columna fundamental del justicialismo.

Durante los últimos años pareció que la cuestión etaria se antepuso a la de clase y Cristina le otorgó buena parte de la representación institucional a la juventud. Néstor apoyó la creación de espacios de juventud en los diversos ámbitos. Posiblemente consideró que los dirigentes políticos se forman fundamentalmente en la lucha social y partidaria. Cristina les otorgó los principales resortes del Estado, apostando a que se capaciten desde la gestión de cargos públicos. Cristina desplazó a sectores partidarios y sindicales y apostó a conformar una herramienta política de clase media, apuntalada con cargos del Estado.

Sigo pensando que el peronismo debe ser un movimiento político compuesto y destinado, principalmente, a los trabajadores. Las organizaciones libres del pueblo deben ser el centro del dispositivo. La juventud debería integrarse, humildemente y sin sectarismos, a construir un proyecto de país con los sindicatos y con el conjunto de las organizaciones sociales. El intento vanguardista de la juventud de los años setenta fracasó y actualmente puede ocurrir algo similar.

¿Asistimos a un revanchismo por parte del gobierno y los grupos concentrados contra el Kirchnerismo, que buscan como frutilla del postre la encarcelación de Cristina Fernández de Kirchner?

La aristocracia del dinero, el poder judicial, los grupos de medios y los servicios de inteligencia locales e internacionales, se proponen erradicar del continente los derechos de los trabajadores, quebrar las empresas sociales y evitar la posibilidad de que los recursos naturales sean administrados por los Estados. Con esa visión estratégica se proponen destruir los partidos populares, debilitar a sus dirigentes y obstruir el accionar de las organizaciones libres del pueblo.

Para simplificar, en Argentina existen “tres tercios” sociales a los que hay que prestarles atención para entender la coyuntura actual:

1- Un tercio de clase baja que vive de sus trabajos informarles (“no registrados”). Con el kirchnerismo consiguieron AUH, jubilaciones mínimas o un trabajo en cooperativas. Una parte importante de los sectores populares votó a CAMBIEMOS para mejorar sus condiciones de vida. Pese a mejorar con el kirchnerismo, su calidad de vida era deficiente: hoy con Macri están mucho peor.

2- Segundo estrato, de clase media o de trabajadores formales. Estos fueron los principales beneficiados dentro del universo de trabajadores. En la última década pudieron viajar, comprar autos o casas y reclamaban seguridad, la baja del impuesto a las ganancias y el derecho a comprar dólares. Hoy CAMBIEMOS los está dejando sin trabajo y les bajó el salario vía inflación y devaluación.

3- El último y tercer sector es el empresarial y de clase alta, numéricamente reducido, pero políticamente influyente. Durante los últimos 12 años hicieron mucho dinero los grupos agroexportadores, los bancos, los supermercados o los grupos económicos oligopólicos y concentrados. Hoy son gobierno.

Durante el kirchnerismo muchos pobres dejaron de serlo, cosa que no ocurrió con los ricos que lo fueron mucho más. Con excepción de la recuperación de las AFJP o de YPF (con el precio del petróleo a la baja), el gobierno no realizó grandes recuperaciones de patrimonio a diferencia del primer peronismo que nacionalizó bancos, comercio exterior o recursos naturales.

Lo que sí ocurrió es que el gobierno les requirió que aporten a la comunidad nacional mayores cuotas de sus altos y excesivos ingresos. Los intentos de regular precios con supermercados, el debate sobre las retenciones a la exportación o la reforma dela Carta Orgánica del Banco Central se inscribieron en estas iniciativas. Actualmente gobiernan el país ya sin intermediarios. Los sectores agroexportadores aumentaron sus ganancias, que antes ya eran altas. Los bancos mejoran su rentabilidad, que fue muy positiva en diez años. Las empresas extranjeras pueden fugar mayores márgenes de sus ganancias, cosa que antes hacían con mayores controles y con algunas obligaciones. Las empresas de servicios consiguieron aumentos del mil por ciento y antes y tal cual mencionó recientemente Cristina en C5N, obtenían importantes rentabilidades.

El empresariado trasnacional no está dispuesto a aportar nada a la comunidad nacional. Carentes de una visión de mediano plazo, van directo a destruir el país y conducirlo a un nuevo 2001. Por mucho o poco que el kirchnerismo los obligó a aportar, están decididos a dar por tierra con el gobierno anterior. Tienen poder económico y eso les otorga influencia mediática y judicial. CAMBIEMOS impidió que Clarín aplique la ley de servicios de comunicación y les renovó las licencias a los medios oligopólicos. Los servicios de inteligencia que el gobierno anterior intervino y no llegó a modificar, están actuando de manera fundamental en la elaboración de causas y operaciones políticas.