Viernes 13 de diciembre de 2019
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POLITICA | 10.15.2015

Opinión: “El papa fortalece a quienes luchamos por un mundo justo y solidario"

Así lo manifestó la directora de Políticas de Género del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires e integrante del MUP, quien en diciembre de 2014 visitó en el Vaticano al sumo pontífice.

Un discurso histórico, es la única forma en la que se puede definir la intervención del Papa Francisco en el II Encuentro Mundial de los Movimientos Populares. Histórico por el pedido de perdón a los pueblos originarios, histórico por el pedido de unidad a los pueblos latinoamericanos y por exhortar a la lucha contra el capitalismo y el consumismo. Histórico porque esta prédica nace de la máxima autoridad de la Iglesia Católica, del Obispo de Roma, del Papa argentino.

En un marco no menos importante para dirigir su proclama, frente a los movimientos populares el Papa Francisco expresó sentidamente que “se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios” y pidió “humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”.

La histórica petición de perdón estuvo cargada de una prédica de la esperanza y el llamamiento a la dignidad de los pueblos oprimidos por un sistema injusto que busca “un nuevo colonialismo ideológico”, que sumar al ya de por sí sistema capitalista excluyente.

En su visita a América latina y en su paso por Bolivia el Papa Francisco nos dejó tres tareas: la primera, “poner la economía al servicio de los pueblos”; la segunda tarea es “unir nuestros pueblos en el camino de la paz y la justicia y como última “defender la madre Tierra, la casa común de todos, que está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente”.

Así como los presidentes de América Latina se parecen a sus pueblos, sienten su sufrimiento y trabajan cotidianamente por resolver las injusticias sociales y económicas que gobiernos opresores nos han legado, el Papa Francisco también se parece a su pueblo y refuerza las ideas y las acciones de quienes cotidianamente luchamos por un mundo más libre, justo y soberano.