Sábado 11 de julio de 2020
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SOCIEDAD Y CULTURA | 6.15.2015

“San Martín fue un masón desobediente”, señaló Felipe Pigna en la Feria del Libro

Lo hizo en La Plata ante un auditorio colmado en el Pasaje Dardo Rocha. El historiador presentó su libro “La voz del gran jefe. Vida y pensamiento de José de San Martín” y relató algunos pasajes de la biografía del libertador. La exposición fue extensa y todo su contenido se encuentra plasmado en el libro, por lo que señalaremos algunos de los conceptos más significativos.

Pigna relató, entre otras cosas, que San Martín fue un masón rebelde, característica poco frecuente a lo interno de la masonería; no se ciñó de forma estricta a los preceptos de la Logia Lautaro que integraba y cuando creyó que la misma iba en contra de sus convicciones la dejó y creó una nueva en Mendoza. Este carácter revolucionario se expresó a lo largo de toda la vida de San Martín y en distintos planos de su vida: fue por ejemplo uno de los primeros en incorporar la medicina homeopática en el país, lo cual habla de una mente abierta y heterodoxa. Cuando gobernó Mendoza prohibió el castigo físico hacia los niños, hecho que fue controversial para el momento. E introdujo el primer proyecto económico proteccionista de la historia argentina, al promover una legislación que protegía la producción nacional de vino.

Su carácter revolucionario lo llevó a identificarse con el pensamiento de Mariano Moreno, de quien leyó el Plan de Operaciones, allí encontró inspiración. Bernardo de Monteagudo, otra interesante figura de nuestra historia, le hizo llegar dicho texto. La orientación política de San Martín, que había reforzado con las ideas morenistas, lo llevó a coincidir ideológicamente con Manuel Belgrano, quien a partir de entonces fue un compañero de estrategias políticas y militares por causas justas. La relación entre los dos comenzó siendo epistolar. Luego tuvieron su conocido encuentro en la posta de Yatasto, una finca que, como su nombre lo indica, había sido una antigua posta del camino real. A partir de allí continuaron comunicándose por carta, hasta que San Martín recibió la noticia de que Belgrano había fallecido. Fue un día difícil para la historia argentina, recordado como “el Día de los tres gobernadores”, pues se desataba una crisis política en el gobierno ejecutivo de la provincia y tres mandatarios tomaron el cargo en una jornada. Al relatar esto, Pigna ironizó con que lo único que superó dicha seguidilla, fueron los cinco presidentes en diez días, luego de la crisis de 2001.

En otro pasaje de la conferencia, el expositor quiso sacar del anonimato a un héroe olvidado, oculto por la historiografía liberal, que mucho tuvo que ver con la gesta de San Martín: Tomás Guido, quien participó de la redacción del Plan Pontinental. Pigna señaló que la historia dominante lo negó por haber sido un canciller rosista. Así como se invisibilizó el hecho de que San Martín le hubiera legado su sable a Rosas. El Plan Conntinental trazaba el cruce los Andes. Al respecto el historiador hizo alusión a “la lámina que Billiken nos negó”, en referencia al rigimiento n° 8 de infantería, compuesto por 800 esclavos negros que cruzaron a Chile, y al luchar por la liberación se liberaron también a ellos mismos. La historia nos mostró soldados blancos, cuando este regimiento fue, según consta en las crónicas, uno de los más apreciados por San Martín.

Otra de las principales ideas que expuso Pigna fue en relación a la imagen de San Martín que construyó la historiografía liberal. El historiador expuso que fue una operación deliberada el hecho de instalar una imagen estrictamente militar sobre el libertador, negando su condición de militar y pensador. Una vez reducida su identidad al ámbito castrense, la segunda maniobra fue nombrarlo “Padre de la Patria.” Entonces concluyó Pigna: “Si San Martín es el padre de la patria y fue un militar, luego a la patria la parió el Ejército.” La intención de esta forma de contar la historia, de sentar las bases en al campo militar, fue una intención política de despolitizar la historia. Según el historiador, narrar solo las batallas es ocultar el lado político e intelectual del General.

Por último Pigna se refirió a cómo quienes escribieron la historia “pusieron la vara alta” para que no se pudiera llegar a ella. San Martín se constituyó así casi como un superhéroe inalcanzable. Se negó, por ejemplo, lo enfermo que estuvo durante su vida. Pigna dijo que este tipo de construcciones tiene por objetivo que nadie se crea capaz se hacer lo que él hizo, pero que “todos podemos ser sanmartinianos”. No se trata para eso, según el historiador, de cruzar los Andes o liberar países, sino de la actitud cotidiana, del compromiso con el otro, de la búsqueda de la verdad y de la protección de la Patria.