Lunes 17 de diciembre de 2018
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EDITORIAL | 17.15.2015

Congreso del Radicalismo Popular: Cristina mueve las piezas en el ajedrez de la política

Tras el acuerdo entre la UCR, vinculada a Ernesto Sanz, y el Pro, llegó la respuesta política de la presidenta. Es que en una jugada digna de ajedrez, Cristina Fernández de Kirchner cerró el acto de la corriente más radicalizada de la UCR llamada Movimiento Nacional Alfonsinista, tutelada por el ex legislador nacional Leopoldo Moreau. De esta manera se formaliza la entrada de este espacio al Frente para la Victoria.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner movió el tablero de la política otra vez. Ayer en el predio de Parque Norte de la costanera porteña la mandataria le habló a esa juventud radical que hasta hace unos días atrás había quedado bastante golpeada tras el acuerdo oficial entre la UCR y el Pro de Mauricio Macri. “No vengo como presidenta sino como militante política del proyecto nacional y popular como lo fui toda mi vida”, aclaró en la introducción del discurso donde recordó varias experiencias del radicalismo y el peronismo en una especie de alquimia histórica de la democracia. “Desde muy joven conviví con mis pares radicales”, agregó.

Esta respuesta a la alianza entre la UCR y el Pro se enmarcó en resaltar las raíces históricas de los dos movimientos nacionales y populares más importantes que parió la política argentina en los últimos tiempos. Además consolidó un acuerdo para formalizar la entrada del espacio de Moreau al Frente para la Victoria a fin de consolidar la identidad pluralista y frentista del kirchnerismo. “Lo que define la pertenencia a un proyecto nacional y popular no es un color ni la ficha partidaria, sino atreverse a decirle no a los que te pisaron la cabeza toda la vida", destacó Cristina quien explicó la composición política del Frente para la Victoria “no es solamente peronista sino que es el peronismo más un montón de identidades que contienen y superan al peronismo (…) Se puede ser kirchnerista sin ser peronista pero no se puede ser peronista sin ser kirchnerista”.

Además la presidenta aprovechó para desmenuzar detalladamente el concepto de fin de ciclo del kirchnerismo que desde los poderes hegemónicos intentan imponer. “Hoy, lejos de estar en un fin de ciclo estamos entrando en el comienzo de un nuevo ciclo, el verdadero fin de ciclo fue el 2001. (…) Nosotros siempre estuvimos del lado de los que lucharon por la libertad, por los sindicatos, por las universidades, por el trabajo, del lado de los argentinos. (…) Acá estamos los que toda la vida pensamos que la política fue, es y seguirá siendo el instrumento más adecuado para transformar la realidad de las grandes mayorías. (…) No se puede entender el presente ni construir el futuro si no conocemos el pasado de este país", remarcó en sintonía con lo expresado en la intervención que realizó en Panamá en la VII Cumbre de las Américas.

Durante el acto participaron algunos funcionarios nacionales como el ministro del interior y transporte, Florencio Randazzo, el viceministro de Desarrollo Social de la Nación, Carlos Castagneto, el diputado nacional Andrés “Cuervo” Larroque y el secretario general, Eduardo “Wado” De Pedro, entre otros. Allí como reflejo de ese momento, la presidenta no perdió oportunidad para hablar de la existencia de “un nuevo sujeto político histórico", porque no solo llegó al gobierno con los votos del peronismo sino porque la votó "gente que viene del radicalismo y de otras expresiones políticas” y que por primera vez participaron de movilizaciones populares. Además resaltó los cambios multipolares que se viven en la geopolítica actual y remarcó que "hasta el 2001 discutíamos ideas, pero a partir de 2001 entramos a un mundo más complejo donde las guerras no son por ideas sino por conflictos raciales, interreligiosos o étnicos, a los que nos quieren arrastrar, pero nosotros somos tercera posición por sobre todas las cosas".

“Si algo distingue al ser nacional, popular y democrático, es el incluir a cada vez más argentinos a los bienes económicos, sociales y culturales. (…) Gracias por haberme dejado participar en este espacio. Me siento una más”, finalizó la presidenta. “Somos la vida, somos la paz, alfonsinismo en el proyecto nacional”, respondieron los jóvenes radicales desde la tribuna.

Esta unidad entre una parte del radicalismo con el kirchnerismo se da en un contexto donde las alianzas políticas juegan un papel determinante de cara a las elecciones presidenciales de octubre. Es la demostración que desde la política, como herramienta de transformación social, se pueden congregar diversas expresiones y movimientos donde los intereses partidarios se subordinan a los de la patria.