Lunes 19 de noviembre de 2018
Facebook Twitter Instagram RSS
ENTREVISTAS | 17.15.2015

“El malo tiene su vientre dividido”, afirmó Hernán Brienza acerca de la situación geopolítica actual

En diálogo exclusivo con P&M, Hernán Brienza reflexionó en torno a la coyuntura política actual y el rol del periodismo como lenguaje en dicho contexto.

Hernán Brienza nació en Buenos Aires en 1971. Es politólogo, periodista y editorialista del diario Tiempo Argentino, conductor del programa Argentina Tiene Historia y columnista político del programa Mañana Más, ambos por Radio Nacional. Colabora en las revistas Caras y Caretas y Bacanal. Trabajó en los diarios La Prensa, Perfil y Crítica, y en las revistas Tres Puntos, TXT y Acción; también colaboró en Ñ y Le Monde Diplomatique. Fue docente en la Universidad de Palermo y en TEA. Escribió las biografías, entre otros, de Alfredo Palacios, John William Cooke, Mario Santucho y Nahuel Moreno para la Colección Fundadores de la Izquierda Argentina, y de Ernesto Che Guevara, Emiliano Zapata, Camilo Torres y Farabundo Martí para la Colección Fundadores de la Izquierda Latinoamericana. Es autor, además, de los libros Maldito tú eres. El Caso Von Wernich (2003), El Loco Dorrego (2007), Los buscadores del Santo Grial en la Argentina (2009) y Valientes (2010).

En torno a la situación geopolítica actual, Brienza explicó su perspectiva respecto de las modificaciones en el área de inteligencia del Estado: “En la Argentina se puede hacer política con lo que uno tiene. Sin dudas Stiusso fue el mejor agente de inteligencia del país durante muchos años. Fue también el agente más peligroso de la Argentina, entre otras cosas, por los negocios que hizo en paralelo a la SIDE. Cuando vos llegás a la presidencia de la nación, trabajás con lo que hay. Con un actor así podés hacer dos cosas: enfrentarlo y tenerlo operando afuera o tenerlo adentro. Tu propósito por supuesto va a ser lograr conducirlo. Esa es una decisión política en la que no se piensa como en un damero. Las cosas no son blancas o negras y no son cuadradas. Imagino que el análisis racionalmente político que hizo el gobierno fue: `este tipo sirve más adentro que molestando afuera´, por lo tanto convenía tenerlo adentro. Cuando Stiusso rompe ese pacto con la nota periodística que sale en Noticias, lo que hace el kirchnerismo es desnudar los negocios de Stiusso y desnudar el aparato de inteligencia del Estado. Es lógico que en términos políticos las batallas se dan cuando vos las podés dar.”

—¿Cómo describirías el contexto en que suceden estas modificaciones?

—Tenemos el llamado juicio político con Dilma Rouseff, el intento de golpe de Estado contra Venezuela en enero y tenemos el caso Nisman. Cuando hay tres intentos de golpe para mi queda claro que detrás está la embajada Norteamericana.

Pero el tema es que no es solo Estados Unidos y no es todo Estados Unidos. No es toda la política estadounidense, es más compleja la cosa. El malo tiene su vientre dividido, con sectores que sí están operando y con actores que juegan para otros intereses. Entender la complejidad de los intereses geopolíticos ayuda a entender también la complejidad de la Argentina.

—Respecto del caso Nisman, ¿cómo evaluás el intento de ciertos sectores de llevarlo al ámbito de los fueros federales?

—Lo que hay que comprender es que la justicia tiene tantas internas, miradas políticas e ideológicas, como cualquier otro estamento de la sociedad; y el fuero federal está dominado de alguna manera por aquellos fiscales federales y jueces que participaron de la marcha del 18F y que quieren utilizar la causa Nisman como un acicate contra el gobierno sosteniendo la teoría del homicidio. Creo que ese es el motivo por el que quieren llevar la causa al fuero federal y no dejarla en el fuero nacional. De todos modos, respecto de donde la causa está, uno podría señalar que la jueza es anti kirchnerista, lo ha demostrado en sus twit y en sus estados de Facebook. Por su parte la fiscal Feinn es una mujer que no ha hecho pública su filiación política y ha realizado una instrucción ajustada a derecho. Por todo esto yo creo que los fiscales federales que quieren tener la causa en sus manos, quieren operarla políticamente.

En este marco político, el periodismo juega un rol fundamental, opera mediáticamente en favor de determinados intereses. Al respecto, Brienza observó: “Cuando uno escribe opera sobre las conclusiones que puede sacar quien lee. Yo te puedo decir: `El fiscal Nisman, que iba a presentar el lunes la denuncia de su vida, en contra de la Presidenta Cristina Fernández, apareció con un tiro en la cabeza’. O te puedo decir: `El fiscal Nisman, que iba a pasar el gran papelón de su vida, por haber hecho una denuncia que era una paparruchada, apareció muerto antes de la audiencia en que daría explicaciones sobre dicha denuncia.’ En tu cabeza automáticamente la situación es diferente. En la primer opción la conclusión obvia es `lo mató Cristina´, en la segunda es `se mató por vergüenza.´”

Y agregó: “La utilización de la palabra es subjetiva. Si yo te digo: `Me está doliendo la muela´, vos no entendés lo que yo estoy diciendo. Lo que vos entendés es que me pasa algo parecido a lo que vos sentiste el día que te dolió la muela. Pero no sentís lo mismo, no sabés qué me pasa. La palabra es tan rica en significancias que no todos comprendemos exactamente lo mismo. No es posible objetivizar el lenguaje, por eso pretender la objetivación del lenguaje es quizás la antesala del engaño al lector. Un lenguaje subjetivo hace que el lector esté atento a lo que le están diciendo.

—Por último, otra variable en torno a cómo el periodismo aborda estas temáticas complejas, es la fugacidad que se intenta instalar como un valor en desmedro del tratamiento profundo y riguroso de la información. ¿Cómo resolvés esa tensión?

—Twitter y Facebook no sirven para complejizar la información sino para dar un dato o un conjunto de datos, no más que eso. Por lo tanto creo que el planteo más adecuado es que cada herramienta sirve para transmitir un tipo de mensaje. Si uno quiere complejizar tiene que ir a medios de comunicación como puede ser la gráfica. De todas maneras hay una tensión entre complejizar y sintetizar, porque esto último, al allanar los datos, hace más sencilla la comprensión de la información.

Para finalizar, Brienza enfatizó: “Hacer periodismo político significa también estar formados política e ideológicamente. Saber qué estás investigando y desde qué lugar lo estás haciendo. Siempre lo más interesante que tiene uno para poder defenderse es la honestidad intelectual”.