Lunes 17 de diciembre de 2018
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EDITORIAL | 16.15.2015

Acuerdo UCR - PRO y… Sanz se acabó

El sábado por la noche en la Convención Nacional del radicalismo celebrada en el Teatro Municipal de Gualeguaychú, cerca de 330 convencionales debatieron el objetivo de formalizar un frente político con el PRO y la Coalición Cívica y el candidato a presidente para diciembre de 2015.

Entre incidentes fuera del recinto, la mayoría de la Juventud Radical vio como la postura de Ernesto Sanz, desde temprano, ganaba las votaciones. Así lo demostró en el primer inconveniente por acreditar los avales de los delegados correntinos donde la votación se inclinó favorablemente por el lado del presidente del partido en detrimento del ala cobista, proclive a pactar con el socialismo y el Frente Renovador: 188 a 114.

Indignada por el nuevo acuerdo con el macrismo, la JR vio cómo se desvanecían poco a poco los postulados progresistas de su partido. Así la frase del ex presidente Raúl Ricardo Alfonsín lanzada en 1992 repiqueteó en varios de los oídos juveniles: “si la sociedad se hubiera derechizado, lo que tiene que hacer la UCR en todo caso es prepararse para perder elecciones pero nunca para hacerse conservadora”.

Es que el acuerdo impulsado por el senador nacional Ernesto Sanz propone generar una alianza con el objetivo de unificar fuerzas “que siempre han estado frente al kirchnerismo para después tener que ampliarlo todo lo que sea posible” con el fin de retornar al poder.

“El partido vivió quebrándose desde Leandro N. Alem en adelante, y no le tenemos miedo a que se quiebre otra vez; mejor quebrado antes que trabajando para Macri”, sostuvo Carlos Rodríguez de la JR junto a otros militantes que portaban remeras rojas con la leyenda “Macri es Menem”. Es que la decisión orgánica del partido centenario por ir junto al PRO y a Carrió en las PASO, no sólo provocó la reacción de los principales dirigentes del radicalismo como Morales, Artaza y el vicegobernador santafesino Henn, entre otros, sino que caló hondo en los jóvenes militantes.

Hubo un párrafo aparte para el debate en torno a las posiciones de Julio Cobos y Gerardo Morales quienes propiciaban un acuerdo con el massismo como garantía de gobernabilidad: “El acuerdo amplio que proponen (por el FR) puede ser un ideal loable, pero es muy peligroso. La salida del kirchnerismo no puede ser liderada por alguien que viene del kirchnerismo”, sentenció Sanz.
Por su parte Gustavo López, dirigente de la agrupación Forja y precandidato a jefe de gobierno porteño por el Frente para la Victoria, consideró, como antiguo militante del radicalismo, que en Gualeguaychú, “la Convención de la UCR firmó el certificado de defunción” del partido que fundó Leandro N. Alem en el siglo XIX.

Lo cierto es que la suerte del radicalismo está echada. Ahora la UCR deberá tener que unificar sus fuerzas, ordenar a la juventud para que se mantenga dentro de los canales orgánicos del partido e intentar fortalecer un esquema que le permita flotar en las aguas de la alianza forjada. Todo esto si no quiere terminar como furgón de cola de la política y transformar sus votos no positivos en expresiones del no poder.