Miércoles 03 de junio de 2020
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POLITICA | 2.20.2020

En un proceso de fuerte dispersión, el macrismo rancio agita cacerolas y vuelve a promover el odio

Luego de la derrota electoral , Mauricio Macri y sus acólitos pasaron por un tiempo a cuarteles de invierno. Pero de a poco comenzaron a aparecer voces cambiemitas que rompieron el silencio, y desde el domingo lanzaron una avanzada agresiva y sin programa político, igual que en los tiempos de CFK.

Por María Eugenia Rebaglini para Política y Medios 

Mientras dirigentes de peso dentro de Juntos para el Cambio como -por ejemplo-  Horacio Rodríguez Larreta y Jorge Macri buscan redefinir el rol de Cambiemos de cara al futuro, algunos halcones del postmacrismo ya no disimulan su regreso a la estrategia de la confrontación antiperonista descarnada. 

En ese marco, los periféricos de la derecha argentina, libres de decir cualquier cosa, inimputables y provistos de una dosis asombrosa de audacia, aprovechan la crisis sanitaria y económica para complicarle la gestión al Frente de Todos.

La excusa: pedirle a "los políticos" que bajen sus salarios. No a los jueces, no a los jubilados que cobran salarios equivalentes a los de empresarios suizos, no a quienes se beneficiaron del saqueo de la economía argentina. 

La estrategia es idéntica a la de las primeras manifestaciones caceroleras: pseudo inorganicidad y un sutil trabajo en redes sociales. Estas últimas ya son una suerte de feria permanente de cualquier tipo de agresión hacia el peronismo. 

La arenga de borracho pendenciero de un militar en actividad o alusiones a "las mafias" que tanto recuerdan la larga noche macrista volvieron con furia.

Parecen marcar una senda de confrontación salvaje que no todos los dirigentes que apoyaron la gestión de Mauricio Macri quieren transitar.

Esa dicotomía entre halcones y palomas también se sube al escenario más agrietado y pestilente, el de las redes sociales. Y aunque todavía no logra concitar multitudes, sirve a los grupos de poder para mantener encendida la llama del antiperonismo. 

Por ahora todo es pandemia. Cuando pasen los tests, los epidemiólogos y los infectólogos, vendrán los economistas, los reclamos que no pueden esperar y el escenario que va a enrarecerse. Estará en juego el destino del gobierno de Alberto Fernández, pero sobre todo el de las grandes mayorías populares, que también se sienten respresentadas por dirigentes opositores a la actual gestión. 

Un cacerolazo —también conocido como caceroleo o cacerolada—, es una forma de protesta en que los manifestantes hacen saber su descontento mediante ruido acompañado, típicamente golpeando cacerolas, ollas u otros utensilios domésticos. Los manifestantes pueden salir a las calles y concentrarse en un lugar determinado o participar desde sus casas, pudiendo de esta manera alcanzar la protesta un alto grado de adhesión y participación,  nos enseña con una didáctica asombrosa una tal MaJo Méndez Casariego, administradora del grupo CACEROLAZO ARGENTINO II. Desde allí se insulta a granel y las opiniones circulan como en una fonda de borrachos. 

Además, aclara con una brutal sinceridad que es en contra de algo pero a favor de nada:

El cacerolazo se caracteriza por ser una manifestación en rechazo de algo, generalmente se realizan de forma pacífica se usan en la mayoría de los casos para rechazar las políticas de un gobierno o determinadas decisiones gubernamentales, y raramente en pro de algo. Se promueven como un reclamo de interés popular alejado de los intereses partidarios.​ Al igual que otros tipos de manifestaciones, puede darse de forma espontánea o ser convocado por un grupo de personas, ya sea una fuerza política u otro tipo de organización. Los cacerolazos vienen acompañados a menudo de otras medidas de protesta popular, como apagones voluntarios, boicots al consumo, bocinazos, funas, bloqueos de calles y "sentadas"

 

 

 

Yo vengo sosteniendo que los funcionarios políticos deben bajarse los sueldos por la crisis. Lo digo. No soy activista. La gente toca la cacerola porque es libre. Nadie le da órdenes. Usted era íntima de Chávez. Odian la libertad. Se vio en Venezuela. Cariños @AliciaCastroAR https://t.co/ZvoC9PoW1w