Viernes 10 de julio de 2020
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SINDICALES | 20.20.2020

Las claves de la protesta en el Tren Roca que enfrentó a manifestantes y pasajeros

Amenazan con acampar sobre las vías. En una jornada en la que un calor insoportable que no dejaba respirar a nadie,  armaron un piquete para cortar el servicio de trenes. La gente explotó. Los principales responsables de que esos trabajadores quedaran en la calle no están en la primera línea del enfrentamiento, que fue subiendo de tono durante la jornada. Muchos de ellos lo celebraron en las redes sociales. 

Trabajadores ferroviarios reclaman su reincorporación. Algunos pertenecían a la empresa provincial Ferrobaires y fueron despedidos durante la gestión de María Eugenia Vidal. 

Otros (los menos) habían quedado cesantes en la de Daniel Scioli. 

También en Ferrocarriles Argentinos (que administra la línea Roca) hubo casos similares durante el gobierno de Mauricio Macri. 

Otros estaban contratados por una empresa de seguridad (contratada por el Estado), que los dejó en la calle. 

Todos convergieron para reclamar su reincorporación junto a militantes de izquierda. 

El impulso al conflicto se lo dio una corriente clasista, "antiburocrática", es decir, que se opone a la conducción de los gremios del sector (Unión Ferroviaria y La Fraternidad, básicamente). 

La figura que los sintetiza para el periodismo, es decir, que hace las veces de portavoz, es  Rubén Darío "El Pollo" Sobrero.

Pero el gremialista de pelo amarillo es a la vez referente sólo de uno de los sectores partidarios del Frente de izquierda, no de todas las corrientes clasistas

Además, sobrero es el líder del cuerpo de delegados de la línea del Ferrocarril Sarmiento, no del Roca. No obstante referencia a quienes durante la jornada cortaron las vías. Es más: seguramente en las próximas horas recorra todos los canales de televisión para defender la protesta.

En diciembre esa comisión de despedidos discutió un plan de lucha con las autoridades de la Unión Ferroviaria, según confirmó Política y Medios en consultas a dirigentes que participaron de la movida que esta tarde concitó la atención en todo el país. 

En enero habían resuelto iniciar acciones para reclamar respuestas al recientemente asumido Alberto Fernández. Y como Ferrobaires era de la Provincia, también lo apuraron al gobernador Axel Kicillof.

"Habrá unos 50 ex trabajadores vinculados a los ferrocarriles, todos despedidos en distintos lugares y en épocas diferentes. El resto, unos 100, son militantes de izquierda", precisó a Política y Medios un dirigente de la UF de Avellaneda. 

Sergio Adrián Sasia es el secretario general de ese gremio. Ex hombre del randazzismo, luego de 2015 se acercó al gobierno de Mauricio Macri y se convirtió en "gremio amigo". 

Incluso, Sasia acompañó en diferentes viajes y actos al ex ministro de Trabajo Jorge Triaca, eyectado por el "Caso Sandri" (por Sandra Heredia, la empleada que lo denunció y que él había conchabado en un gremio intervenido).

En síntesis, el gremio más poderoso del sector no es de izquierda, ni muy combativo, y no tiene ningún  interés en complicarle la gestión al gobierno que recién asumió. 

Y en el conflicto del Roca interviene una corriente multiforme, multisectorial, multitodo, donde lo que amalgama al grupo es el reclamo por pertenecer a Ferrocarriles Argentinos, su programa clasista y su desinterés por los cuerpos orgánicos de la Unión Ferroviaria. 

Pero quien quisiera hacer una lectura más alejada del plano reivindicativo para poner luz sobre el aspecto político de la protesta, no debería soslayar que lo que la izquierda trotskista en sus diferentes variantes (PO, PTS, MAS, IS, MST y otros) pone en el centro de la disputa es la tregua social que la CGT y las CTA acordaron con el peronismo en el poder. 

Hay desafío por partida doble: al gremialismo "de Perón", y al gobierno de Alberto Fernández.
 
El crimen de Mariano Ferreira ( 20 de octubre de 2010) fue un caso emblemático, entonces también hace las veces de faro luminoso, de guía, de ejemplo para el grupo que quiere combatir a los patrones, al capital, al gobierno, y esta vez fue combatido por los usuarios que volvían de soportar unos 40 grados de calor.

La tensión constituye un desafío para el gobierno nacional, sobre todo, ya que las vías y las estaciones (escenario del conflicto) pertenecen a la esfera federal. Pero habrá tiempo para que Kicillof tenga su cuarto de hora, muy probablemente. 

En este contexto, vale considerar a modo de balance parcial, que las primeras expresiones de protesta en la calle desde que asumió Alberto Fernández tuvieron una versión bien de derecha (Nisman) y otra bien de izquierda (trenes). En tanto, las distintas área de gestión se van acomodando muy lentamente, quizá demasiado, sobre todo en una coyuntura que requiere muchas respuestas en poco tiempo.